Carta a mi enemigo


No volveremos a hablar. Yo lo decidí y él me acusará de arbitraria. Por mi bien no debo volver a verle, pero al final, Dios decidirá. Había, como siempre, tanto por decir, pero nos negamos. Y yo me complazco dolorosamente en imaginar aquel encuentro que rehusé:

Mañana de sábado, él habría llegado antes de la hora acordada, y yo le habría encontrado cerca de la puerta de vidrio, mirando hacia fuera, esperándome con ansias y con rabia. Yo entonces habría llegado, llego, por detrás suyo y él no me habría visto, él no me ve. No me atrevo a llamarle porque ¿cómo lo haría? ¿Con qué nombre? ¿Con su nombre de pila el cual jamás pronuncié sin extrañeza o con el apodo cariñoso con el que lo nombré en los tiempos de nuestro amor? Ninguno, cualquiera sonaría falso después del odio.

Decide voltear en ese momento, ahorrándome así la palabra forzosamente equivocada. No hay sonrisa, nunca volverá a nuestros labios. Solamente hay, para mí, un breve gesto de saludo.

Él viste pantalones oscuros y algo entallados, y una playera sin mangas que yo sé que ha elegido con el fin de impresionarme, por última vez, con su cuerpo moldeado y musculoso. En realidad, me repugna ahora. Se ha dejado crecer el cabello y resulta extraño sin anteojos. No puedo decidir cómo lo prefiero, este aspecto nuevo sólo acentúa mi impresión de él como un extraño. Ojala lo fuera. Nunca entendí por qué tuvimos que conocernos.

Me aterroriza tener que besarle en la mejilla, el simple roce de su piel contra la mía es algo que no podré soportar. <<Hola>> <<Hola>> Por fin el temido beso, la cercanía me provoca una oleada de coraje y miedo. Me digo <<No odies, no>> y respiro profundamente.

Salimos del lugar, me abre la puerta con su jodida caballerosidad habitual y camina detrás de mí. No más a mi lado, con mi brazo rodeando su cintura, mi mano enganchada a la bolsa de su pantalón. No más.

Separados, y él siguiéndome como el verdugo sigue a la víctima. Dios sabe que los papeles deberían ser al revés, pero Él me ha hecho perdonarle aquellos tiempos en que él fue para mí el verdugo más cruel. En consecuencia, no voy a victimarle como hubiera querido antes, para saciar mi odio, odio de antes. No más. <<No odies, respira>> 

Doblar a la izquierda al terminar la cuadra, cruzamos la calle y llegamos a aquel rincón denominado para siempre como “nuestro lugar”: un par de escalones en el portal de un pequeño edificio de oficinas. Por fin se acerca, se queda de pie frente a mí. Me siento en un escalón, después de sacudir con la mano el polvo acumulado. <<Pintaron este lugar de blanco>> dice él o digo yo, no hay mayor diferencia, es el único comentario neutral que podemos hacernos. <<Sí… me gustaba más antes>> <<A mí también>>

Entonces me ofrece un cigarro, Camel, por supuesto. Lo acepto y me lo enciende con un vil encendedor amarillo. (Llega súbitamente a mi memoria el recuerdo de aquella vez que arrojó furioso su costoso zippo negro a mitad de la calle, sin embargo no logro recordar el porqué. Sé casi intuitivamente que la causa de su enojo era yo, como en tantas otras ocasiones.)

Le pido que se siente junto a mí. Orgulloso, mueve la cabeza negativamente <<¿Cómo vamos a hablar así?>> le pregunto. <<¿Hablar, hablar de qué?>> Su tono irónico me avisa que ha comenzado la última batalla, la que ambos perderemos, como perdimos siempre. Hay casi ira en su voz, me asusta. Hay un nudo en mi garganta, hago un esfuerzo más. <<Paciencia, paciencia, no odies, no…>> Interrumpe mi pensamiento gritando: <<¿Vienes a decirme que quieres perdonarme? No necesito tú perdón, aquí los dos somos víctimas y victimarios, ¿entiendes?>> 

Decido que no puedo más. No tolero un encuentro con él, ni siquiera el recuerdo futuro de su misma invención. No volveremos a hablar, por mi bien y para no volverle a odiar.

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Acerca de Crissanta

Carla Paola Reyes (Crissanta). Editora, escritora, traductora. Editora general de Salto al reverso. Administradora de Arte y denuncia. Directora de Somarí Creativos. Mi objetivo es fomentar mi crecimiento profesional y personal, impulsando a emprendedores y artistas para que realicen sus propios proyectos.

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