Goodbye


LA CONTINUACIÓN DE LA VIDA VII

«Resurrection Stone», por Crissanta.

Bow and arrow
in my hand,
caminé por el bosque
y di con el claro
aquel…

donde había existido
un castillo,
dos almas
y un incendio
que no olvidé.

Quedaba solo
el pilar
donde alguna vez pensé…

Y, sobre él,
creí ver
una sombra
del ayer.

I lifted the bow
that I created
and the arrow
that Father gave me,
and I pointed fearless
to the target
que imaginé.

Inside me,
una pequeña
voz
me rogó:
«Please,
don’t hurt him.
Then, who will
protect me?»

Bajé mi mano,
descifrando qué hacer.
Puse un techo improvisado
sobre el único resto
del lugar,
y me refugié.

And I spent
night after night,
day after day
coming back to myself.

The grass turned
from siena to green
as I learned
to shelter from the rain,
to hunt and to pray,
to keep the voice away.

Circulo protector,
paz en soledad,
color verde,
a new start.

And then
that little voice asked:
«Are you going to stay here
forever?»

And I understood
que tenía que irme,
abandonar el bosque
como hizo ella
cuando murió él.

I wrote on the pillar,
a manera de despedida,
the pieces of hope
and tenderness
that he gave:
«Te acepto como eres».
«Vas a estar bien».

Y me arrodillé otra vez
en ese bosque;
not out of fear
or deep despair,
but in pain
and gratefulness.

And as I cried goodbyes,
I found
entre los restos
del incendio
una gema brillante
que se pulió
por la presión
y el fuego:
multicolor,
radiante.

I hanged it around my neck
by braiding some grass blades
as a precious reminder
of the lessons learned.

Fortaleza hallada
—fortress, strength—
in the solitude,
en la completud.

Y me puse de pie
finalmente.
Y me alejé de allí
para siempre.

Reloj de arena


Y mi mano sobre mi boca,
buscando la respiración
que colapsa.

Es esa urgencia,
ese tipo de urgencia
impuesta

cuando uno solo
necesita

pensar…

respirar…

temblar…

gritar…


pusiste el reloj de arena
sobre la mesa
y le diste vuelta,
pero es tu mano la que tiembla.

Es
cuando
giras el vaso
que aprisionaba
a las estrellas
y todas escapan
revoloteando
y golpeándonos
en la cara,
o al menos
esas fueron
tus amenazas.

Es el tiempo
que dices
que amaga
con detener la luz
que parpadea.

Es un:
«decídete»,
pero tú
voz tiembla.

Tu voz tiembla
y grita y revolotea
y llora
y parpadea.

Y mi respiración…
escapa y colapsa,
aprisiona y se apaga.

Years


Two days after solstice
I came to be
again
in the
bright
eternal
life.

After months/years
of merely
survive
in the inner dark.

And after I said
«No more of that:
no more of you,
no more of Death.
Goodbye.»

And then he said:
«From now on,
only life.
Everything starts
now.»

And I said back:
«From now on,
only life.
Everything starts
now.»

And then I saw
the soothing sun
sobre las aguas
del mar.

#seedoflife #semilladelavida #mar

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The longest day


Implacable #solsticio #solstice #sol #luz #solsticiodeverano

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After the longest day,
it came the day that never ends,

not after sleep and wake,
not after shut down and restart,
not even after years have passed
not after life (?).

And few people understand,
and even few will have to fight
or be forced to withstand
the darkest essence of light,
the obscurity of the
eternal
bright
life.

Indian Summer Sky – U2

Salto etéreo


SALTO AL REVERSO

Tú y yo estábamos mirando algo que los ojos no pueden ver. Mirábamos como miran los soldados el campo de combate, cuando se preparan para una misión y ante sí ven un escenario aún inexistente de bombas y metralla, y en su cabeza planean una estrategia para esquivarlas. Mirábamos como mira una gimnasta cuando tiene enfrente la plataforma donde realizará sus acrobacias y, aunque no ha realizado todavía ningún salto, ya lo ve todo, ya sabe el impulso y los giros que hará en el aire, y ya siente la expectativa mezclada con miedo que significa realizarlos.

Así, yo miraba con expectativa mezclada con miedo el salto que daría… que daríamos ambos.

Yo estaba recargado contra un muro, en el borde de un precipicio. Y no alcanzaba a ver nada en el vacío, pero anticipaba lo que sucedería y trazaba un plan para enfrentarlo, el nuevo reto. Y sonreía con…

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Despiertos / adormilados


La vi avanzar por la calle, de prisa, con paso decidido. Era una señora de mediana edad con el cabello corto y oscuro. Yo caminaba detrás de ella.

El resto de las personas avanzaban despacio, al mismo ritmo, adormiladas, como muñecos carentes de voluntad. Supe que no comprendían el peligro que nos acechaba a todos.

Me acerqué por detrás y tomé a la señora del brazo. Aunque era yo una desconocida, su sobresalto no duró más de un segundo. Comprendió al instante que juntas podíamos abrirnos paso más rápidamente entre la multitud.

Es que, si estábamos despiertas, debíamos escapar.

La masa de gente se apelmazaba en cierto punto y formaban filas para entrar a un estacionamiento en donde el chico que estaba a cargo repartía automóviles a las personas para que pudieran salir de la ciudad. Se esforzaba por hacerlo de una manera ordenada, sin darse cuenta de que los segundos eran valiosos porque la catástrofe estaba a punto de empezar.

La señora y yo pasamos por un lado del chico y nos apropiamos del primer auto que vimos abierto, un viejo sedán negro. Tres personas más se subieron con nosotros: un hombre de unos cuarenta y tantos años, una muchacha con una prótesis a falta de una pierna y un joven de cabello negro. Fue un movimiento rápido e impecable.

Así eran y así debían ser las cosas ahora. No había tiempo para discusiones o vacilaciones, y las personas que tuvieras a tu lado se convertían a partir de entonces en tu familia.

El hombre condujo el auto y yo quedé atrás con la señora y la chica.

Seguimos a otro coche cuyos ocupantes parecían tan decididos como nosotros. Parecían saber a dónde ir, parecían conocer algún lugar seguro.

Paramos en un edificio grande. A la entrada, la gente esperaba que los encargados les repartieran ropa y cobertores. Robamos lo que pudimos al pasar y entramos sin pedir permiso. Para entonces, ya los intentos por mantener el orden de las cosas se venían abajo lentamente.

Aquel edificio en otro tiempo parecía haber sido una universidad y ahora operaba como un campo de refugiados de alto nivel. Solo los enterados entraban allí. Y, para permanecer allí, debíamos aprobar algún tipo de prueba o examen. Solo aquellos con alguna aptitud útil para esta nueva realidad tendrían derecho a ocupar un espacio en aquel refugio de primera categoría.

Al conversar entre los cinco de nosotros, se hizo evidente que solo el chico del cabello negro y yo tendríamos posibilidades de aprobarlo. Nos dimos a la tarea de estudiar aunque realmente todo lo que necesitábamos saber ya estaba o no en nuestros cerebros.

Ternura


Ternura

Pequeñas luces cayendo
delicadas
sobre mi cabeza,
sobre mis hombros,
multicolores.

Delicada burbuja,
esfera
de protección
que hace llorar.

Destilando
hacia mi centro
líquido
dulce,
miel,
ámbar.
Ganas de llorar.

Una canción linda
que suena en mi cabeza
sin cesar.

Es cuando alguien me vino a arropar.

Me recuerda
a una gema que brillaba
bajo la maleza
en destellos
de colores,
cuando la encontré(ó)
Catira.

Ternura:
llorar.

Nadie había dicho que existía esto.
(«Te amo»).
Nadie me mostró esto
sobre el cuerpo
y sin siquiera tocar.

En mi centro
el diamante rojo
que es solo dolor
se calma
con cada
destilación.

Hacia allí
fluye
el amor líquido,
calor,
ternura,
comprensión.

Y todo se vuelve rosado.
Y el destello
de sangre
se apacigua
y todo brilla
calmado,
en rosas,
a salvo.

A salvo,
amada,
querida,
a salvo.

(She just wanted her mom).

Imagen: Pink Synthetic Opal On Stone (recorte).