Sol


“Limitless undying love
which shines around me like a million suns
it calls me on and on across the universe.”

Lennon/McCartney


(Soñé que) había sido arrojada a un prado desde otro lugar, otra dimensión, otro sitio.

Una luz brillante lo bañaba todo, cálida, amarilla, tan deslumbrante que no me dejaba ver. Solamente adivinaba el pasto verde y los árboles a mi alrededor.

Tras el golpe de la caída, traté de incorporarme. A pesar de estar sola en el prado, tenía consciencia de que otros seres me veían. Y sentía vergüenza de moverme tan torpemente por sobre el pasto, de estar tan ciega por la luz.

Me tambaleé hasta incorporarme y trastabillé al tratar de dar unos pasos. Sentía un nudo en la garganta. Vergüenza, confusión, angustia.

Pero entonces alcé la vista y pude ver el sitio más brillante del prado. Un claro iluminado aún más intensamente por un haz de luz. Allá, en la cima de una pequeña colina, un claro precioso bañado de luz.

Y entonces lo supe: allí está mi bebé. Tengo que ir por él. Y corrí hacia él. Paz, paz, amor.


Como el día al sol,
así, amor.

Nunca hubo respiración más diminuta,
nunca hubo un más pequeño sol.

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Vida


Comparto aquí mi participación en la convocatoria «Vida», de Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Te había olvidado,
vida,
de tanto pensar en tu opuesto,
en tu contrario,
(muerte),

de tanto desearlo
por su luz atrayente
y luego rechazar
su orden impaciente,

de tanto retarlo
por su golpe intempestivo,
hiriente.

Te había olvidado.

Pero alguien dijo tu nombre
y (re)sentí en mi cuerpo
la vez última
(¿la única?)
que me habitaste entera,
estallando cada segundo
en cada célula,

como un principio de año,
como una primavera eléctrica.

Nunca había sido tan mía,
tan tuya.

Y entonces amé,
porque no había otra vía,
con toda tu fuerza,
a tu manera,
la única.

Y (del fin) de ello
(re)surgió tu opuesto,
tu contrario,
la devastación del alma,
la espada.

Y ahora que ha vuelto
en quebranto,
en separación herida,
despiadada,
ya no quiero llamarlo,
desearlo.

Prefiero volver a ser tuya,
vida,
a tu manera eterna,
la única.

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Lava


¿En dónde estaban las cosas
que se tornaron negras?
Del rocío gotearon
como pequeña lava
a la mañana.

¿Antes dónde habitaban?
En un par de senderos
que nadie miró
sino yo.
En un par de salidas
ahora cerradas,
disueltas en lava
y en dolor.

Observo porque es el arma,
pero la niebla pesada
ahoga
en vapor.

¿En dónde estaban las cosas
que se tornaron lava?
Cuando yo odiaba
las paredes se pintaron
de lluvia y anaranjado,
de llanto y de reclamos,
y nadie miró.

Cuando yo amaba
las cosas se disolvieron
en prodigios adorados
y laberintos abandonados
y nadie volvió.

Perdón


Antoni Gaudí

Vitrales del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (Fotografía: Crissanta).

Los colores queman los ojos
y no sé cómo explicártelo
porque son una niebla, bebé.

Son la luz
en todos los tonos que soñaste.
Son cada atardecer.

Son cada vez que he dicho lo siento.
Son cada vez que sentí amor.
Es limón en la lengua.
Es decirte: «Perdón».

Inaccesible


El delicado enlace que sentí
era una enredadera que crece
verde, dulce,
amarga, inmarcesible.

El delicado extremo que vi
era un alma que oscurece
ámbar, callada,
amada, inaccesible.

inmarcesible

Pena


Revista 8 Salto al reverso22

SALTO AL REVERSO

(Inspirada en parte en la pintura ‘Título oculto’ de Silvina Patano)

Oculto mi rostro del tuyo
por vez primera.
Sin tu mirada limpia,
¿qué queda?

¿Qué es la pena?
Lo es todo:
tormento,
castigo impuesto,
dificultad y lucha,
vergüenza.

Oculto mi rostro del tuyo
por pena.

Pero mi alma
sigue a ti expuesta.

La has visto.
La miras.
Es tuya.

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Plata


image

Cálido, a mis pies,
me besa.
No soy yo la dueña,
es él.

El horizonte me llama
en línea recta.

Hay sonido de piedras
traídas y devueltas.
Palo de lluvia,
palo de marea.
Y al final su espuma
que sisea.

Me persigno la boca con su sal.
Es mi entrega.

Es él, es él, es él.
No soy yo la dueña.