Inversa


Fotografía por Crissanta.

En el #ReversoDelTiempo,
las cosas se mueven en sentido inverso:
primero estallan y luego van decreciendo.

Primero uno muere
y luego va viviendo.
Primero nos amamos
y luego nos vamos queriendo.

Las flores abiertas
se transforman en semillas.

El polvo se aquieta
y luego se arremolina.

Los cuerpos que se aman
se alejan al tacto
de una mínima caricia.

Las más profundas heridas
primero cicatrizan
y luego se limpian.

Las confesiones del alma
se vuelven pláticas del día a día.

El amor que incendia
se revierte a
brasas.

Y el llanto que no para,
a lágrimas
heladas.

Y el tiempo de vida
en vez de acortarse
se alarga.

Fracaso


En cualquiera de sus ojos
veo reflejado mi fracaso,
en los de ella, en los de él,
en la forma en que soltaron mi mano.

Esta vez, esta vez
no puedo ocultármelo.

No tenía excusa
en aquel verano:
¿Qué dirá Celesta?
¿Qué dirá Alejandro?

¿Y qué dirá aquel
por quién más he intentado
a l g o?
¿Qué dirá desde su muerte
sobre mi supremo fallo?

Y ahora esos nuevos ojos,
los del fuego morado,
me lo señalan
con un monosílabo,
en un reproche velado.

Lo intenté, lo intenté;
fracasé, fracasé.

Esta vez
no puedo ocultármelo.

Cuadrícula


Tus ojos ante la luz
que cuadricula el espacio,
tus ojos ante la luz,
enamorados.

Es que recuerdas el prado,
el resplandor deslumbrante
donde nos encontramos.

Es que recuerdas
el brillo inexpresable
del otro lado.

Tus manos sobre mí
—tan suave tacto—
siempre buscando
y aferrando;
contacto amado.

Tu boca adorada
—tus besos de calor—
es la risa y la sonrisa,
la exploración.

Es que buscas la vida
y recibes amor.

Tus ojos ante la luz,
encandilados.
Mi vida ante tu vida,
dedicada.
Mis ojos ante tus ojos,
entregados.

 

Publicado originalmente en Salto al reverso: Cuadrícula.

Sol


“Limitless undying love
which shines around me like a million suns
it calls me on and on across the universe.”

Lennon/McCartney


(Soñé que) había sido arrojada a un prado desde otro lugar, otra dimensión, otro sitio.

Una luz brillante lo bañaba todo, cálida, amarilla, tan deslumbrante que no me dejaba ver. Solamente adivinaba el pasto verde y los árboles a mi alrededor.

Tras el golpe de la caída, traté de incorporarme. A pesar de estar sola en el prado, tenía consciencia de que otros seres me veían. Y sentía vergüenza de moverme tan torpemente por sobre el pasto, de estar tan ciega por la luz.

Me tambaleé hasta incorporarme y trastabillé al tratar de dar unos pasos. Sentía un nudo en la garganta. Vergüenza, confusión, angustia.

Pero entonces alcé la vista y pude ver el sitio más brillante del prado. Un claro iluminado aún más intensamente por un haz de luz. Allá, en la cima de una pequeña colina, un claro precioso bañado de luz.

Y entonces lo supe: allí está mi bebé. Tengo que ir por él. Y corrí hacia él. Paz, paz, amor.


Como el día al sol,
así, amor.

Nunca hubo respiración más diminuta,
nunca hubo un más pequeño sol.

Vida


Comparto aquí mi participación en la convocatoria «Vida», de Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Te había olvidado,
vida,
de tanto pensar en tu opuesto,
en tu contrario,
(muerte),

de tanto desearlo
por su luz atrayente
y luego rechazar
su orden impaciente,

de tanto retarlo
por su golpe intempestivo,
hiriente.

Te había olvidado.

Pero alguien dijo tu nombre
y (re)sentí en mi cuerpo
la vez última
(¿la única?)
que me habitaste entera,
estallando cada segundo
en cada célula,

como un principio de año,
como una primavera eléctrica.

Nunca había sido tan mía,
tan tuya.

Y entonces amé,
porque no había otra vía,
con toda tu fuerza,
a tu manera,
la única.

Y (del fin) de ello
(re)surgió tu opuesto,
tu contrario,
la devastación del alma,
la espada.

Y ahora que ha vuelto
en quebranto,
en separación herida,
despiadada,
ya no quiero llamarlo,
desearlo.

Prefiero volver a ser tuya,
vida,
a tu manera eterna,
la única.

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Lava


¿En dónde estaban las cosas
que se tornaron negras?
Del rocío gotearon
como pequeña lava
a la mañana.

¿Antes dónde habitaban?
En un par de senderos
que nadie miró
sino yo.
En un par de salidas
ahora cerradas,
disueltas en lava
y en dolor.

Observo porque es el arma,
pero la niebla pesada
ahoga
en vapor.

¿En dónde estaban las cosas
que se tornaron lava?
Cuando yo odiaba
las paredes se pintaron
de lluvia y anaranjado,
de llanto y de reclamos,
y nadie miró.

Cuando yo amaba
las cosas se disolvieron
en prodigios adorados
y laberintos abandonados
y nadie volvió.

Perdón


Antoni Gaudí

Vitrales del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (Fotografía: Crissanta).

Los colores queman los ojos
y no sé cómo explicártelo
porque son una niebla, bebé.

Son la luz
en todos los tonos que soñaste.
Son cada atardecer.

Son cada vez que he dicho lo siento.
Son cada vez que sentí amor.
Es limón en la lengua.
Es decirte: «Perdón».