Azul y rojo


SALTO AL REVERSO

«Red and blue lights under the snow» por Anthony Easton (CC BY).

Azul. La bebida era azul. Tú solo pensaste: «Qué extraña…».

—Te va a gustar.

Música estridente. Un beat incesante, una canción vieja. Aún no has intentado hablar. Abres un solo ojo, todo está en horizontal. El sofá conocido, la habitación conocida y él, el viejo amigo o, al menos, conocido. Pero esto es desconocido: esta situación extraña, somnolienta, drogada; junto con esta sensación alarmante, roja, desesperada. Si la bebida había sido azul, la alerta era roja. Cada fibra capaz de producir alarma se despertó de golpe, palpitando en rojo por detrás de tus ojos, en tus sienes, dentro del pecho. La respiración agitada, roja. El beat incesante, rojo. Como las luces de las sirenas. En azul y en rojo. Azul y rojo.

Tu mano tendida hacia el frente, casi paralizada. Tu mente ralentizada cobra consciencia cuando lo ves…

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Luz azul


SALTO AL REVERSO

Hasta el color más frío
sabe dar calor.

Las entrañas de la Tierra
escupen lava azul.
La combustión más plena,
el cobalto en fundición:
calor azul, azul.

Pero tú, farsa:
luz artificial,
calor congelado,
dolor primordial.
(Océano de reemplazo).
Luz azul, vital.

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Energy fields


Crawling from the edges
to the inside.

Qué incómodo is to reach
for los demás
cuando el único alivio
es uno mismo,
when the only relief
is to stay away
and protect
oneself
from the painful energy fields
that surround and harm
this effort to live
—el esfuerzo de vivir—.

Guerrero


Mi primer poema para Salto al reverso en mucho tiempo. Pueden votarlo aquí: https://saltoalreverso.com/2018/04/30/votacion-6-para-la-antologia/

SALTO AL REVERSO

Hermoso y terrible,
el momento
en que convocan
a la batalla.

Hay tan poca tregua
entre cada matanza…

Aún la sangre de ayer
palpita en mis oídos.

Si cierro los ojos
aún puedo ver
los laberintos.

Y sin embargo,
yo juré
cumplir el mandato

sin importar la muerte,
la ausencia, la fe,
el enemigo.

Las hojas de té
giran, indecisas,
en la taza.

Los ojos de ella preguntan:
«¿Irás?».
La beso en la frente.
«Iré».

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Tres estudiantes de cine…


Arte y denuncia

¿Será cierto?
«Tres estudiantes de cine
son asesinados
y disueltos en ácido

por el narco»,
así reza el titular.

Me destruye leerlo
a las nueve a eme
con un café con leche.

Qué poco puedo hacer.
Votar en la dirección contraria
o no sé…
¿servirá de algo?
Dejar mis letras
para conmemorar
un nuevo horror,
la tragedia mierda
de ver tres vidas
disueltas
por ‘error‘.

Inenarrable,
incomprensible.
Oh, México…
dolor.


«Asesinados y disueltos en ácido los tres estudiantes de cine desaparecidos en Jalisco»: Miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación confundieron a los alumnos con sus rivales en la región.
https://elpais.com/internacional/2018/04/24/mexico/1524532515_935757.html

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El ojo del universo


El cuerpo no responde,
el alma
se concentra en el dolor.

El azul marino
—¿o el negro?—
la devora,
y pides perdón.

No hace falta.
Yo comprendo y no:

las opciones se reducen
al extrañe o el destroce,
la implosión o la explosión;
la sinrazón.

Y me miras fijo:
«Yo sé tus pensamientos».
Sí y no.

Ellos no, pero yo los veo todo el tiempo.

El ojo del universo
observa desde lejos
nuestra obsesión.

Y cantamos los recuerdos
en los giros de los bailes
alegres y tristes,
sin redención.

Hablamos de nuestros hijos
que no están presentes.
«Yo sé tus pensamientos»,
dices.
Y no.

Ellos no, pero yo los veo todo el tiempo.

Y el ojo del universo
arroja su mirada
ubicua y silente,
y no sabremos nunca
si tenemos su perdón.

La suprema falta


Los ojos cerrados
que miran hacia arriba,
ciegos,
en un espasmo de dolor.

La boca abierta,
y en la garganta
palpita,
muda,
una llaga de dolor
que es lava,
materia del alma,
que punza y supura
la herida más alta:
la suprema falta.