Bellezamarga, felicidaduelo


¿Cómo voy a hablar
de las pequeñas cosas
y de las grandes cosas,
que sucedieron
y que no proceso,
cuando él ha llegado
y tú ya no estás?

¿Cómo explicar
el horror máximo
del momento de perderte
para el que la vida
me fue preparando
con cada pérdida,
con cada muerte?

¿Cómo hablar
de las pequeñas cosas
y de las grandes cosas
que dejaste solas:
tus manos cruzadas
sobre el pecho,
tu expresión calmada
o contrariada,
todas tus destrezas,
el bote de basura,
todas las cerraduras?

¿Cómo voy a hablar
de la bellezamarga,
de la felicidaduelo
si apenas puedo
trazar una palabra
desde el embeleso
de sentir la vida dentro,
que, amada, se remueve,
danza,
llama,
da patadas,
crece?

¿Cómo describir
las pequeñas cosas
y las grandes cosas
de estar sin ti
y de estar con él
casi de inmediato
si aún no comprendo
todas las tragedias,
todos los milagros?

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Perlas en llamas


Cien despedidas se han encadenado
una tras otra, como perlas
en un hilo escarlata.

Las cosas que han sido
nunca se irán.

No puedes pretender
que ella olvide lo que fue.
Yo la tengo en una caja de cristal
de la que sale a llorar
cuando la vuelves a ver.

Y sus lágrimas, perlas,
son como la lluvia
que alguien bendijo en África.

Porque si algo no es
no significa que nunca lo fue.

Y lo que se entrelazó sin cuidado
entre las llamas
se desató con el tiempo
entre las lágrimas.

Y se soltó de cada hilo escarlata
cada perla que estaba atesorada:
una cascada de dagas.

Las cosas que han sido
nunca se irán.

Las cosas que no han sido
siempre serán

rosas rosadas,
perlas en llamas,
dagas escarlata.

Ajena


No sucedió,
pero vas a recordarlo:
cuando dormiste
entre mantas
que olían a rosas
y a lavanda.

Y una Señora
contaba estrellas
en tu cabecera,
y te velaba.

Y tú, ajena,
a las cosas de la Tierra
que no comprenderás
y no debieras.

Serena.

Eterna.

«Rosa y lavanda», por Crissanta.

Vida


Comparto aquí mi participación en la convocatoria «Vida», de Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Te había olvidado,
vida,
de tanto pensar en tu opuesto,
en tu contrario,
(muerte),

de tanto desearlo
por su luz atrayente
y luego rechazar
su orden impaciente,

de tanto retarlo
por su golpe intempestivo,
hiriente.

Te había olvidado.

Pero alguien dijo tu nombre
y (re)sentí en mi cuerpo
la vez última
(¿la única?)
que me habitaste entera,
estallando cada segundo
en cada célula,

como un principio de año,
como una primavera eléctrica.

Nunca había sido tan mía,
tan tuya.

Y entonces amé,
porque no había otra vía,
con toda tu fuerza,
a tu manera,
la única.

Y (del fin) de ello
(re)surgió tu opuesto,
tu contrario,
la devastación del alma,
la espada.

Y ahora que ha vuelto
en quebranto,
en separación herida,
despiadada,
ya no quiero llamarlo,
desearlo.

Prefiero volver a ser tuya,
vida,
a tu manera eterna,
la única.

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Astromelia


SALTO AL REVERSO

«Astromelias», fotografía por Crissanta.

Te busco en la oscuridad
donde ya sé que no estás,

sondeando la incógnita
de la audiencia muda
tras el éter que se vislumbra.

Doy mi mejor sonrisa,
la única
en estos tiempos de bruma.

¿Dónde estás?
Recibo un ramo de rosas.

Y tú, de nosotras,
claveles y lirios,
crisantemos,
gardenias.

Solo el duelo me ha hecho reconocerlas;

sobre todo a ellas,
las astromelias,
que florecen tras días,
en belleza tardía.

Como yo,
que llego tarde
a todas las despedidas.

Que entiendo tarde
las pérdidas y las cenizas.

Que entierro tarde
las cosas que se terminan.

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Azul y rojo


SALTO AL REVERSO

«Red and blue lights under the snow» por Anthony Easton (CC BY).

Azul. La bebida era azul. Tú solo pensaste: «Qué extraña…».

—Te va a gustar.

Música estridente. Un beat incesante, una canción vieja. Aún no has intentado hablar. Abres un solo ojo, todo está en horizontal. El sofá conocido, la habitación conocida y él, el viejo amigo o, al menos, conocido. Pero esto es desconocido: esta situación extraña, somnolienta, drogada; junto con esta sensación alarmante, roja, desesperada. Si la bebida había sido azul, la alerta era roja. Cada fibra capaz de producir alarma se despertó de golpe, palpitando en rojo por detrás de tus ojos, en tus sienes, dentro del pecho. La respiración agitada, roja. El beat incesante, rojo. Como las luces de las sirenas. En azul y en rojo. Azul y rojo.

Tu mano tendida hacia el frente, casi paralizada. Tu mente ralentizada cobra consciencia cuando lo ves…

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Luz azul


SALTO AL REVERSO

Hasta el color más frío
sabe dar calor.

Las entrañas de la Tierra
escupen lava azul.
La combustión más plena,
el cobalto en fundición:
calor azul, azul.

Pero tú, farsa:
luz artificial,
calor congelado,
dolor primordial.
(Océano de reemplazo).
Luz azul, vital.

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