Cable


Toda la noche, como en un delirio,
explicaba cosas que no entenderás
porque yo misma no sé explicarlas
al despertar.

De pie, nos separaba un negro vacío
y el mismo mensaje se repetía:

Nada que lamentar.

Te hablé sobre la importancia de tu risa,
de como el silencio se malinterpreta,
de como hay etapas en que somos felices
y otras en las que sólo queda aguardar.

Baja la guardia, decía.
La guardia baja sentía.

Y la importancia de saber tu sonrisa.

De pie, y a través del vacío negro
la conexión se hizo clara,
visible y física:

Entre nuestras almas, un cable iluminado.
Era la luz que atraviesa un túnel oscuro y largo.

Cierra los ojos y puedes verla,
(…).

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Divagando con… Crissanta. La Noche


Gracias a Ikram Barcala por abrirme la puerta de su blog para reflexionar en paralelo acerca de lo que significa para nosotras la noche. Les dejo el post:

La inmortalidad del cangrejo

Nueva entrega de Divagando con… La verdad es que cada vez me gusta más esta cita. Por un lado, me obliga a no abandonarme con el blog, y por otro -y sobre todo-, porque me da la oportunidad de recibir en este rinconcito del ciber espacio a bloggers que sigo y admiro.

En este caso se trata de Crissanta. Un lujo por partida doble. Por un lado, en Realidad alterna nos regala su poesía más íntima; y por otra, con Salto al reverso nos da una lección magistral de lo que significa compartir y unir esfuerzos en pos de la creatividad.

Gracias Crissanta por acceder a compartir con nosotros esa noche mágica.

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Noches: sueño y energía

imagePara mí, la noche es sagrada. Antes más de lo que me gustaría que fuera ahora.

Desde mi experiencia, veo dos tipos de noches ideales. El primero, es un espacio en el que…

Ver la entrada original 501 palabras más

Polar


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Polar.
Descubierta ante los recuerdos,
las fantasías descarnadas del futuro,
pesadillas;
pidiendo en susurros
que no me vuelvas loca
cuando no estés.

Caen los copos
donde yo;
¿donde tú?

Dolor/amor/paz (autorretrato)


Ojos profundos,
boca entreabierta,
aspecto frágil,
pero resolución inquebrantable.

Las secuelas del temblor
del amor
en el cuerpo,
y un alma de cristal
(no pude ser más transparente).

Ojos profundos
del alma que soy…
que soy,
que siempre fui:
sublevada y serena,
las dos.

Y el amor,
en el pecho, el amor.
Ojos que miran
a los ojos
que me miran.
Amor.

Alma abierta
tras el dolor.
Boca entreabierta
tras el beso,
tras el amor.

Curando el dolor,
la parte posible.

Ojos abiertos,
alma atenta,
cuerpo que tiembla,
tez pálida,
dolor.

Mente que tiembla,
alma en paz,
ser en paz.

Cuerpo que tiembla,
alma que ama
hasta el final,
si es que existe algún final;
no en esta tierra,
ni en la existencia entera.

Siempre soy
mía y tuya,
tuya y mía.

Paz,
dolor,
Paz.

Paz,
amor
Paz.

Foto: SXC

Foto: SXC

Sin tregua (poesía)


Foto: Crissanta

Foto: Carla Paola Reyes

Dentro de mí,
la espada.
Fuera de mí,
todas las puertas abiertas:
la vida.

Fuera de mí,
tu mano que no toco.
Dentro de mí,
mi alma que te abraza,
devota a ti,
en el silencio
y en la distancia.

Dentro de mí,
la espada,
la fuerza,
el dolor que dobla
pero que impulsa
y alienta.

Fuera de mí,
puertas abiertas.

Y en mí,
dos fuerzas:

Dentro de mí,
mi alma,
llamándote sin tregua.

Fuera de mí,
mi cuerpo,
huyéndote sin tregua.

En un castillo, la muerte (sueño)


(Por fin, un sueño…)

Estaba dentro de un castillo. Era hora de irme.

Caminé hacia la salida que custodiaban dos guardias. Por un momento temí que no me dejaran salir, pero descruzaron sus espadas y me abrieron paso a través de la reja blanca.

Salí a una explanada. Había una pequeña fuente frente a mí, me detuve a beber y un caballero, vestido con jubón y mallas, se acercó y bebió también.

Dio dos pasos e inmediatamente lo vi caer. Desenvainó su espada —que más que espada era un estilete, largo y afilado— como preparándose para el ataque, pero no había tal ataque: el veneno en el agua era lo que lo había matado.

Ya no se levantó.

Y entonces yo también caí al suelo, mareada, golpeada por un sopor irresistible. Pensé en el agua y el veneno. Y esperé la muerte.

Había mucha gente en la explanada, pero nadie se detuvo a ayudarnos.

Me quedé mirando lo que había ante mis ojos, al ras del suelo. Unos metros más adelante había un balcón, y más allá de él debía haber una imponente cascada, que yo sólo adivinaba debido al sonido y a las millones de gotas que rebotaban en forma de rocío.

Y encima de nosotros, varios arcos delgados de madera formaban una especie de techo, con verdes enredaderas rodeándolos. Y más allá, había un arco en el que la presión del agua hacía parecer que la cascada corría hacia arriba.

Me quedé arrobada ante la belleza del lugar. Y continué esperando la muerte. Y al fin, razoné que no llegaría.

Así que me levanté con dificultad y caminé hacia dónde había caído el caballero. Estaba junto a una estatua que representaba a un ángel, esculpido en piedra negra.

Me arrodillé, tomé el estilete que había quedado en el suelo y sin titubeos lo clavé en mi estómago. El dolor se mezcló con la falta de aire mientras sentía el metal penetrar mi cuerpo, con una sensación de alivio profundo, incluso de disfrute. Dejé escapar un poco más de aire y el arma penetró hasta la empuñadura.

Pero no morí.

Y me pareció que el arma podía quedarse ahí, entre mis huesos y mi carne, y permanecer ahí todo el tiempo que yo viva. Y así lo ha hecho, parece.

Imagen: Jerryk50 en Wikipedia

Imagen: Jerryk50 en Wikipedia

Estoica (poesía)


Melancolía insoportable,
inexpresable.
Desesperación salvaje,
inexpugnable.

No diré una palabra,
no cederé una lágrima.
Todo morirá en mis labios,
partidos de silencios,
amargos de palabras,
de explicaciones vanas.

Todo quedará en mis adentros,
anegados de sentimiento,
de cuchillos rotos,
de océanos inmensos.

Y mis manos,
esos instrumentos
de amor y consuelo,
de tortura y miedo,
abrazarán mi cuerpo
para que no se rompa,
contendrán la furia
y el impulso innato,
oscuro,
insensato.

Y se clavarán las uñas
en mis palmas,
en mis brazos,
en mi almohada.

Y gritaré hacia adentro,
y maldeciré mi alma.

Y sonreiré mañana,
estoica,
desdichada.

Foto: Anton Belovodchenko (african_fi) en SXC

Foto: Belovodchenko Anton

Publicada también en Salto al reverso.