Musical


Que estaba cantando en un musical, casi iba a acabarlo, pero mamá me interrumpía: teníamos que movernos de sitio.

En el camino logré recopilar unas cuantas cosas necesarias para la obra: un papalote, un par de sillas.

Al llegar al nuevo lugar, me di cuenta de que estaba en mi habitación de cuando era niña. Había que decorarla para que el musical se viera mejor. Una amiga de la primaria me ayudaba.

Empecé a practicar mis canciones, mientras bailaba. Me sentía tan libre al hacerlo, por fin estaba bailando y cantando, y bien.

Ya quería empezar de nuevo, el público iba llegando y se desesperaba por el inicio del show. Pero, como siempre, fue uno de esos sueños frustrantes en los que nunca acabo de hacer lo que deseo.

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