Verde, blanco y rojo


Imagen destacada Unsplash (CC0).

(Soñé) que iban a matarnos a todos. Estábamos en una casa de campo. Yo podía ver a través del gran ventanal, si descorría la cortina, el paisaje exterior.

Elton John soñaba de fondo en mi cabeza.

«So goodbye, yellow brick road…»

Había agua a lo lejos; pensé que era mar. No. Un lago, no sé. Empezó a nevar y el extenso campo se llenó de hielo. El paisaje era hermoso. Una bandada de flores rojas gigantes descendió de los cielos. Quise tomar una foto para salvar su belleza. Pero enseguida las orquídeas carmesí comenzaron a perseguir a las familias que paseaban, atacándolas como pájaros despiadados. Todos corrieron.

Flores rojas sobre la nieve, cubriendo el pasto verde.

Vi animales extraños queriendo matar. Los hombres corrían. El hielo en el suelo los hacía resbalar. Entonces cerré la cortina, eché los cerrojos. Supe que no servirían de mucho.

Pasé por una ventana y vi a un criminal vestido de militar. Sostenía un rifle. Entonces lo recargó apuntando al aire y soltando una amenaza:

—Ahora sí ya se les cargó la chingada.

Todos íbamos a morir.

«Oh, I finally decided where my future lies…»

Metimos a mi hijo a un cuarto. Tenía sueño. Lo arropé entre las cobijas y quise que al menos no escuchara nada del caos exterior. Se durmió. Me preparé para acostarme junto a él y protegerlo con mi cuerpo.

Y entonces comenzó la balacera.

Ráfagas contra paredes y muros de la casa, ráfagas contra los muros vecinos y hacia el campo abierto.

Escuché gritos de pánico. Yo solo adivinaba el pasto verde cubierto de hielo cubriéndose de sangre. Verde bajo el blanco bajo el rojo. Verde, blanco y rojo.

«…beyond the yellow brick road.»

#23


(Soñé que) estábamos en mi casa desayunando. Era una casa enorme con un pasillo gigante y tal vez diez cuartos. Y yo iba a poner cortinas en todos ellos y un tapete enorme en la entrada, como los vecinos. E iba a barrer los insectos y limpiar las paredes.

Estaba toda vacía y sentí que así debía ser siempre: vacía. Y nadie creía que yo fuera a lograrlo, pero yo sí. Yo pondré todo en orden.

Bloodbath


It started when I was still speaking on the microphone, congratulating people on their… graduation day?

Then the fighting began with the noise of death. It was a closed room: violence, anger, pain.

When I entered the room it was a bloodbath. I didn’t want to turn on the lights but, eventually, I did. They had removed the bodies and the blood was drying out, dark, dark red, everywhere.

She refused to help, she was in a rush and partially blind. I said: «Go ahead, don’t waste your time. I can take care».

And now I keep seeing el barandal. Tengo que aferrarme a él.

No gravity


(Soñé que) podía flotar en el aire, suspenderme en el salto mientras hacía un port de bras de cisne. Me sostenía flotando y así el fotógrafo podía capturar todo.

Estábamos en el restaurante y no me importaba quién me mirara; estaba volando como suelo hacerlo (en sueños).

No gravedad. Era hermoso.

El inicio del reinado (sueño)


«Tinta», fotografía derivada de obras de Clement M. y Linda Xu (CC0).

De pie sobre aquella explanada, mirando de frente hacia el mar, podía sentir detrás de mí las voces de todos los ciudadanos del reino. Mi vestido de cola cargaba peso en mi espalda mientras miraba fascinada el negro tinta del cielo y las aguas oscuras destellando en brillos al final de las olas tranquilas, saladas. La noche era inmensa; cielo y mar se extendían hacia el infinito.

Observé la apresurada alineación de las estrellas, que en sus tonos amarillos formaron una fila. Me volteé al escuchar las exclamaciones de asombro. Todas las personas, sentadas en sus mesas, disfrutaban del banquete de gala: copas en las manos, sonrisas sinceras.

Me giré hacia donde se divisaba la frontera sur del reino. Por un momento pensé que la luz que vi en el agua era un astro que había caído al océano; parecía un puente flotante en medio de lo negro. Pero era una embarcación… ¿lujosa?, ¿enemiga?

Los aplausos y los coros de voces me distrajeron de la alerta. En el cielo nocturno del norte, los astros alineados comenzaron un giro en sus propios ejes. Y yo vi que la luna que siempre había tomado por esférica era realmente un círculo en dos dimensiones que, al girar, desaparecía por un momento en eclipse.

Los vítores eran ensordecedores. Era la primera vez que nuestra luna —esa especie de sol nocturno que siempre había brillado fijo en color anaranjado bajo— realizaba esa rotación. Todos estábamos entusiasmados, disfrutando del mismo embeleso.

Y todos supimos que esa era la señal que marcaba el inicio de mi reinado.

Y ese fue el último momento feliz de mi gobierno, ya que a partir de ahí comenzaron los tiempos atribulados….

Fireflies (sueño)


Fotografía por Vasily Kozorez en Unsplash.

Así comenzó, así comenzó el final. Era una explanada llena de escritorios, gente, una oficina establecida a cielo abierto, como una redacción. Trataban de seguir sus labores normales, pero no. Ellos sabían que no había nada ya, nadie más arriba que los obligara a persistir en ello.

La organización del sistema entero estaba cayendo a pedazos, desde arriba hacia abajo. La tensión era creciente. Alguien tomó un abrecartas de su escritorio y allí comenzó. Allí comenzó el final de la organización. Todos se alzaron, unos contra otros: cuchillos, piedras, lápices, cualquier cosa era buena para el ataque improvisado, para descargar la furia contra quien fuera la persona al frente, al lado.

Justo cuando se alzaban los brazos, todas las luces artificiales se apagaron. Y, en medio de la noche, los sorprendió el brillo de las luciérnagas. Fireflies olvidadas durante siglos de luz eléctrica. Su belleza eclipsó por un momento la rabia masiva que estaban sintiendo.

Pero no duró. Estoy segura de que la tregua no duró.

Traté de contárselo a mi propia luz entre sueños, pero, en medio de la noche, la tarde se convierte en refugio y otro embeleso.