Playa nocturna


Una niña estaba ahí, siguiéndome, necesitándome.

Estábamos rodeadas de gente, en una casa, pero aún así sentía que estábamos solas.

Ella sabía muchas cosas y quería decírmelas, pero no encontraba cómo expresarlas.

———–

Mi padre nos dijo que quería darnos una sorpresa y nos llevó por un camino entre las hileras de casas que se alzaban, inmóviles y silenciosas, en la noche.

Reconocí el sonido y el aroma del mar al final del camino. La arena negra en los pies me lo confirmó. Al final de la estrecha vía se abría el mar nocturno. Todo era obscuridad y silencio, excepto por las pisadas de nosotros cuatro.

Las olas bañaban tranquilamente la playa. Al mirar hacia la izquierda, se veían los últimos restos del ocaso, una luz tenue y anaranjada que daba algo de vida al cielo y a la orilla vacía de casas.

Mi madre quiso ir hacia allá, pero él no. Dijo que la sopresa aguardaba más allá, hacia el lado derecho de la playa, hacia la obscuridad cerrada.

La sorpresa era una casa, una casa vacía, obscura y grande. Con cuartos hermosos, pero si nada nuestro. Y sin embargo, ahí estábamos todos nosotros.

(Ohh, simbolic…)

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