Prisioneros



Estábamos prisioneros, mi familia, mi esposo y yo. Era una especie de campo de concentración moderno, lleno de pandillas, pero al fin y al cabo, con bancas de madera en las que debíamos dormir.

Mis padres, mi hermano y yo logramos escabullirnos por un rato ante un descuido del guardia. Con el cambio que traía conmigo, logré comprar dos cigarros. Pensé que me servirían de algo.

Fuimos a una tienda de abarrotes y robamos algunas cosas. Me llevé varias frutas pequeñas en los bolsillos de mi ropa, para mi esposo. Pensé que necesitaríamos comer algo de fruta para no morir de inanición ahí dentro. No sabía cuánto tiempo estaríamos encerrados allí.

————–

Estaba en un baño público, en una especie de plaza comercial o una escuela. Alguien entró al pequeño cuarto sin tocar a la puerta. Pensé que había sido un error y le dije que no se preocupara, pero la mujer empujó la puerta contra mí, una, dos veces. La dejé entrar por fin y ella comenzó a golpearme.

Furiosa, comencé a pegarle en la cara a puñetazo limpio, una y otra y otra vez. Era tan aliviador sacar mi ira.

Bajamos corriendo las escaleras eléctricas, ella tratando de zafarse de mí y yo intentando golpearla más. Un hombre más alto y más fuerte que yo me cerró el paso en la escalera para detener mis golpes sobre la desconocida.

Anuncios

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s