Pensé en escapar de ti y corrí hacia el agua.
El mar estaba atrapado entre muros de piedras
y yo me lancé hacia esa especie de alberca.
Creí que estaría más segura allí.
Después de todo, el agua era mía,
era más mi elemento que el tuyo, Kais.
¿Quién te envió a matarme? ¿Dai?
¿Quién puso en tu mano el arma?
Yo sabía que no solo escapaba de ti.
Huí de ti, mi asesino.
Me refugié en el agua.
Me adentré en las olas
con la esperanza
de confundirme entre la espuma
para que no me hallaras.
Traté de permanecer inmóvil,
sin respiración, sin habla.
Pero mi existencia daba señales involuntarias.
Mi vida latía y sonaba.
Ni siquiera el miedo podía callarla.
Escuchaste el ruido, Kais.
Preparaste la matanza,
el kaoi,
la puñalada,
mi condena a la ‘nada’.
(…)
Tiene que explicarmelo señora Carla
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Fue un sueño loco que tuve el otro dia, típico de mi: persecuciones, asesinos.
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Mi querida chamán. Me ha encantado tu poema «in media res» como si leyeras unos capítulos intermedios en mitad de un libro y el resto libre a la imaginación.
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Mi historia contada por pedazos, así es, mi querido amigo. Te dejo un abrazo. Feliz año, de nuevo. 🙂
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