Elvis


Sentados a la mesa, rodeados de amigos, tuve una visión:
Tú y yo, patinando en una pista de hielo. Elvis Presley cantando al fondo: “Wise men say ‘only fools rush in’ but I can’t help falling in love with you”. Su voz hermosa y el piano detrás.
Tú y yo, haciendo acrobacias sobre el hielo, enmarcados en esa aura que tienen los videos antiguos: la velocidad distorsionada, los colores solarizados y la luz saturada que quemaba la imagen por momentos: el aspecto de un sueño.
Me bajé de la silla y rodé al lado de la mesa hacia ti. Abracé tu espalda y apoye mis labios contra ti, un ataque de amor.
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Well, we can’t skate (that song) but we can dance (it) (that day).

Mi novia (jajaja)


Que yo andaba con otra chica… Llevábamos años juntas en secreto y éramos muy felices.

Estábamos en una reunión y decidíamos que era hora de sacarlo a la luz. Sentadas en un sillón, nos tomábamos de la mano y nos besábamos. Los amigos disimulaban su impresión, aunque se veían sorprendidos.

Le susurré a ella: “Deberíamos tener una hija. ¡Ya sé!, yo tengo una y tú tienes otra”… 🙂

La sensación era de alegría y tranquilidad.

(Sinceramente, creo que ha sido demasiada información sobre matrimonios y adopciones de gays para mi mente susceptible)

El funeral de Jesucristo


(Oh, este sí supera a todos…)

Estaba en el funeral de… Jesucristo.

Era uno de esos velorios tipo gringo, en los que la gente se sienta en sillas de frente al ataúd. Y allí estaba el ataúd de Él.  A mi lado izquierdo estaba sentado el Diablo. Era un tipo elegante y seductor, algo así como un Mauricio Garcés: traje gris, bigote puntiagudo y un gran porte.

Se recargó contra la silla, hasta quedar casi acostado y encendió un cigarro de mariguana. Al fumar, llenó el ambiente de humo. Me sentí drogada sólo de respirar. Yo era la encargada de decir el discurso para despedir al difunto y me preocupé porque no podía recordar nada de lo que quería decir, de lo que había planeado decir.

Salí al pasillo en busca de aire fresco.. quise entrar a un baño para mojar mi cara y recuperar mis ideas, pero Lucifer, con su encantadora presencia, venía tras de mí. No supe más.

………….

En otro sitio, una gran escuela, los jóvenes era acarreados por órdenes de los profesores o directores. Yo trataba de escabullirme, confundiéndome entre el mar de gente.

Logré meterme a un pasillo sin ser vista y llegué a un dormitorio. Me asome a la ventana para tratar de calcular si seguiría viva después de saltar. Estaba demasiado alto. A ambos lados de la ventana existían escalerillas, pero no alcanzaría a llegar a ellas. Abandoné la idea.

Aún a escondidas llegué a una habitación, era de una de las directoras. Vi una ventana abierta, serían acaso treinta centímetros lo que medía. Me lancé a través de ella y me abrí paso con todas mis fuerzas hasta lograr atravesarla.

Caí sobre el pasto en un jardín interior a la casa. Salté la barda que era muy baja y me alejé corriendo del sitio donde los otros jóvenes quedarían presos de una ideología ajena.