Fin del mundo (sueño)


Fotografía: Crissanta

Fotografía: Crissanta

Dormía y entonces desperté. Mi lecho era el mar. Allí flotaba. Cerca de mí estaban recostados una mujer, un hombre, un perro y yo, todos hacinados. Y así sucedía en todas partes.

Abrí los ojos y vi la luz de la luna bañando de resplandor el mar que era mi cama. Todo brillaba en destellos azules que se movían con el ligero oleaje.

Entonces salió el sol, al mismo tiempo que la luna. Los dos astros, uno cerca del otro, formando una pequeña diagonal: la aparición imposible.

Y el brillo se hizo cegador. Amarillos y azules deslumbraron mis ojos con su luz directa y su reflejo marino.

Y en mi mente sonaba a todo volumen una canción que decía:

There’s a gap in between
There’s a gap where we meet
Where I end and you begin

And I’m sorry for us
The dinosaurs roam the earth
The sky turns green
Where I end and you begin

Entonces me levanté. Y miré el fin del mundo sobre la que había sido mi ciudad. El mar eran las calles, las avenidas y todo camino. Los puentes antes elevados estaban a su nivel. Edificios iluminados aún formaban la línea del horizonte. Y yo avancé sobre las aguas hacia donde todos se dirigían, en medio del tumulto y la confusión.

Debía encontrar a Karen, mi hija. Ella no hablaba una sola palabra coherente, pero todos la comprendían. Todos la conocían. Todos la amaban. Era fuente de calma y belleza en medio del caos.

Había que ir a donde estaba y ponerla a salvo. No estaba sola, lo sabía, pero estaba sin mí.

I am up in the clouds
I am up in the clouds
And I can’t, and I can’t come down

I can watch but not take part
Where I end and where you start
Where you, you left me alone
You left me alone

Vida-luz


Vibra algo invisible.
La materia tiembla como hilos transparentes
a su alrededor.

Al mío.

No está en mis ojos,
estalla en mi alma.

Comencé a verla ayer.
Luego comencé a verlo a él.

Es el presente
permanente,
la vida-luz.

Antes existía hacia mí
y nadie podía verme.
Pero yo me tuve
y me devoré.

Me diseccioné
con rabia
la carne, el ser.

Me deseo
siempre.

Y me tengo.

Ahora existo en tanto más.
Existo en él.

Vengo a nacer en quien pronuncia mi nombre
como un despertar.
Y soy yo la que despierta,
recostada mi cabeza.
Atenta.

Es una fortaleza.

Él.

Y luego,
son esos hilos
la vida nueva.

Son lugares,
compartimentos,
cajones que no tienen final.

Allí guardaré
la exploración
de su alma que haré sin fin,
de los delicados silencios,
de su sentir.

Allí guardaré
a quien no es,
y sus murmullos.
Mi fe.

Allí, los muros de atrás,
allí, el sol en la ventana y nuestros planes mañana.

Allá seré.

Boy


I think I saw you
—boy—
through a tunnel,
through the ether.

And I was left speechless.

But I understood.

I was thinking of her;
her wrist tied to mine
with a string.

¿Would you accept
to be bound to me,
too?

My eyes were staring at the drops.
In front of me, the water, the wall,
and surrounding me, the mist
and the presence of everyone I love.

And there I saw you.

And I got it, boy,
that you are a soul.

Beau-ti-ful soul.

My lips were silenced,
my heart was struck.

I dreamt of you.
And I understood.

Fotografía: 'Kite on a finger' por Daniel Herd / CC BY

Fotografía: ‘Kite on a finger’ por Daniel Herd / CC BY

Viaje (relato y sueño)


Revisando viejos papeles, encontré esta mezcla entre relato y sueño, escrito hace 10 años para una página de cuentos ya desaparecida llamada PH Cuentos (saludos, ‏Prudencio Hernández). Creo que aún aplica para un diario de sueños como éste.

Viaje

Sí, es cierto que rezaba sin respuesta cada noche y también es cierto que dormía arrinconada en la orilla de la cama, esperando en vano a que él llegara. Así es que esa mañana no esperaba encontrar nada distinto, sólo lo de siempre: un silencio divino y el vacío en mi cama.
Pero no. Abrí los ojos y allí estaba él, acostado junto a mí. Sigue leyendo

Sophie y más y más muerte


(Soñé que) ella quería matar a Sophie, mi hija.

Yo la buscaba en el garage, pensando que ya la había matado, pero Sophie estaba afuera con su impermeable rojo, mojándose en la lluvia.

Había estado jugando afuera, y ahora lucía asustada.

—Sophie, ven aquí —la llamé.

Y vino hacia mí, con su cabello rubio y despeinado. Y junto con ella, mis otros tres hijos, dos niños y una niña. Los envolví en un abrazo.

Pero el peligro seguía. Ella iba a matar a Sophie con un rifle.

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Ciudades lejanas


(Sigo soñando con) ciudades lejanas. Camino todas las noches por calles desconocidas y edificios imaginados.

Sueños aterciopelados en colores cálidos, anaranjados.

Una librería hermosa, una mesa de cafetería rodeada de gente de otros países, personas nuevas para conocer.

Una universidad enorme, y yo empujando una carriola a través de sus jardines y viendo un espectáculo desde las gradas de un enorme estadio.

(Él soñó) dos veces que yo caía de un edificio. La primera en un edificio extranjero y por falta de pericia, la segunda de un edificio familiar y por voluntad propia.

realidad alterna sueños caleidoscopio

Nena


(Soñé que) miraba hacia abajo desde un balcón sin rejas. Estaba acostada bocabajo sobre el piso, y mi cabeza colgaba hacia el abismo de un par de pisos. La gravedad hacia colgar mi cabello claro y largo frente a mis ojos. Lo peiné entre mis dedos, y por un momento eso me dio la señal de que estaba en medio de un sueño (en la vigilia, mi cabello  luce igual de corto que el de un chico). O tal vez esto era el futuro, pensé.

Mientras miraba hacia el balcón del piso de abajo y hacia el pasto que creía en la banqueta, sentía nostalgia. Pensaba en el hombre que debía visitarme esa tarde y cuyo retraso me hacía sumirme en la añoranza. Una añoranza que cargaba desde mi infancia, una larga añoranza de él, que yo sabía que no terminaría jamás, ni siquiera si eventualmente aparecía esa tarde en mi casa.

Abandoné la esperanza tras un rato y me puse de pie. Cuando volteé hacia la habitación que tenía a mis espaldas, vi dos figuras descansando en la cama: Mi madre y mi hija (…)

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