Retazos


No estoy segura de si estuve allí o no en un sueño (o fue un sueño despierto). Era un espacio amplio, un lugar destartalado en la azotea en algún lugar. Los muros eran amarillos de sol. Llegué ante un hombre y le di la espalda a una mujer. Debía informarles algo sobre mi misión.

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En una glorieta blanca, el camión viraba mientras nos daban instrucciones para dejarnos ir al centro del pueblo. Creo que estábamos en primaria, era un viaje escolar. (Fuera de lugar)

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Estaba en el Ajusco, terminamos de filmar una escena de la película. Me escabullí lejos del director para fumarme un cigarro y escaparme de la mirada de todo el mundo. (Fuera de lugar)

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Miraba a mi hermano jugar nintendo, me encantaba sólo mirarlo jugar Snake’s Revenge.

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Una tarde en Coyoacán, sólo divirtiéndonos los cuatro y vagando por las calles. Muy borrachos.

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Sentados frente a una mesa, estábamos sólo hojeando un libro. Nos abrazamos mientras lo leíamos y yo recordé aquella vez que platicamos abrazados durante un largo viaje. Era una sensación extremadamente agradable.

Pero la policía de mi mente irrumpió en forma de vigilantes del tren. Aparecieron para exigir que nos separáramos, mientras la multitud rugía allá afuera en una protesta.

Flashes de dos días


  • Llegando a la boda de mi hermana en un camino circular de casas bajas con jardines, plantas y flores por todos lados. (Nerviosa por llegar, contenta, expectante)
  • Cuando paramos en uno de los viajes con mi familia en un restaurante sencillo. Con paredes y mesas blancas. Pedimos tortas o algo así. (Alegre, buen momento)
  • Esperando afuera de una oficina oscura en La Salle por una carta que me escribí para el futuro y que nunca me entregaron. (Enojo, frustración, espera)
  • Una casa de una chica que odié. Un gran patio y una mesa al aire libre. (Ganas de irme, fotografía)
  • En el campamento de cuando salimos de sexto de primaria. Esperando entrar al comedor que estaba en lo alto, y cuyo techo estaba formado por rebanadas de troncos. (Fuera de lugar)
  • Esperando para subir a un camión para regresar a la ciudad desde San Miguel de Allende, cuando fuimos en la Universidad. (Fuera de lugar, incómoda

(Flash: De repente, casi siempre mientras trabajo, llega a mi mente el nítido recuerdo de una vivencia o sueño pasado, a veces muy antiguos y al parecer sin importancia. Lo extraño es que el recuerdo viene sin pedirlo, sin buscarlo, como una asociación instantánea que no comprendo. Durante un solo segundo, percibo el ambiente del sueño o de la memoria, lo recuerdo, me deleito en el detalle que viene hacia mí: una calle, un escenario, un evento. Al momento siguiente he regresado a la realidad de mi nota, de mi trabajo, o de lo que sea que esté haciendo).

Correr sangre


Me quedé dormida sólo un minuto y soñé que comía aquella pequeña hoja verde que siempre me daban para adormecerme. Y de repente, bajo los papeles en la mesa, veía correr sangre. Descubrí que la sangre manaba de mi brazo, de una herida abierta en diagonal. La sangre corría abundantemente, sin control, roja brillante, extremadamente cálida.

Y pensé…

Puertas y guerra


Estábamos en la segunda guerra. Nos escondíamos detrás de un par de edificios altos, de aspecto bastante moderno. Me habían cortado todo el cabello. Enfundados en uniformes de camuflaje y todos rapados, incluso nos parecíamos. Así era más fácil hacerme pasar por un chico para intentar la huida. Pero en el último momento, todos nos pusimos pelucas multicolores. No sé la razón, pero parecía ser la última oportunidad de alegría en nuestras vidas.

Me dispuse a correr entre la lluvia de balas que caería en cuanto nos divisaran desde las torres de vigilancia…

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Limpiaba de espinas a un pequeño bebé. Había tocado sin querer un cactus y  había quedado cubierto. Cuando terminé, lo acosté en su cuna. Me asombré de su mínimo tamaño.

Entré a una panadería. Buscando pan, comencé a caminar por un pasillo que mostraba puertas traslúcidas a ambos lados. Pensé que sería el sitio ideal para el negocio de mis sueños.

Me decidí a abrir una puerta y encontré que la pequeña habitación conducía a una puerta idéntica a la primera, y del mismo modo, a una tercera puerta y a una cuarta.

Me aseguré de que nadie me veía, y abrí la primera, la segunda y la tercera puerta. Y cuando llegué a la cuarta, supe que iba a encontrar aquello que estaba buscando: la respuesta, la revelación.

Pero justo cuando di vuelta a la manija, el despertador sonó , disparando mi frustración.

Quiero ver que hay detrás.

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Ella quería traficar droga. Intentamos disuadirla todos, pero ya la habían convencido. Sin embargo, yo sabía que aún tenia oportunidad de escapar de eso. Aceptó hablar con mi padre. Estaba desesperada y creo que iba a ceder ante sus argumentos.

Acróbata


Finalmente, el viento enfriará el calor de mis mejillas, luego de que las lágrimas se evaporaran sobre ellas.
Y no quiero olvidar nada. Es como un sueño que se disuelve y del que quiero guardar detalles.
No dejo de preguntarme dónde estamos. ¿Será posible que su refugio sea este lugar en medio de la nada?
Por fin puedo verla. Creo que también el llanto ensució su cara. Creo que finalmente dejó de creer y dejó sus esfuerzos de acróbata para después.
Creo que por fin puedo entender.

Perdida


Me había perdido y estaba en una calle desconocida. Iba buscando a un hombre que me iba a proponer un negocio.

Llegué media hora antes para buscar el sitio. Pero la calle llena de personas, el polvo de las construcciones y los vendedores ambulantes no me dejaban ver dónde era.

Volví a la primera calle, y reconocí la tienda donde había ordenado un café hacía ya una hora. Ya eran las 2 y media, y la cita era a las dos. Imposible llegar.

Entonces entré a la casa de al lado. Era una casa desconocida, pero yo sabía que era de mi familia. De mi “otra” familia. Qué extraño… ellos me conocían y yo también, pero no éramos nada.

Entonces lo vi, pasando a mi lado con otra mujer. Tuve un sobresalto, pero me quedé callada. Solamente me atreví a mirarlo por detrás de la espalda de ella. Y él me miró también. Pero supe que, de cualquier modo, no había nada más que hacer.

La ciudad extraña a la orilla del mar


Yo nadaba en el mar y no era la única.

Miraba atrás y veía una gran ciudad perfilada contra el horizonte.

Los edificios extraños de esta ciudad, entre árabe y soviética, brillaban con la luz del ocaso. Había un edificio al centro que mostraba una media luna y un reloj. Era como un edificio de CNN, con titulares de noticias, pero escritas en árabe.

A su izquierda, había un edificio alto, ancho y recargado, como una especie de templo chino.

Había edificios modernos y rascacielos como los de Nueva York.

Pero por encima todo, destacaban unas estructuras altas en forma de postes con tres cruces. Podrían parecer como postes de electricidad, pero su propósito era otro. Eran una especie de monumentos: estructuras de control.

Eran doradas y deslumbraban bajo la luz del sol poniente. Yo no podía dejar de mirar la extraña ciudad que se alzaba justo a la orilla del mar.

Y mientras nadaba, comentaba con los demás que era la ciudad más fea que habíamos visto. Aunque en realidad no, simplemente era muy extraña.

(Aquí he tratado de representarla, con mis grandes limitaciones en el dibujo. La estructura que parece un árbol de Navidad gigante es en realidad lo que semejaba a un templo chino).

http://china.pordescubrir.com/el-templo-del-cielo-en-beijing.html