Perdón


Antoni Gaudí

Vitrales del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (Fotografía: Crissanta).

Los colores queman los ojos
y no sé cómo explicártelo
porque son una niebla, bebé.

Son la luz
en todos los tonos que soñaste.
Son cada atardecer.

Son cada vez que he dicho lo siento.
Son cada vez que sentí amor.
Es limón en la lengua.
Es decirte: «Perdón».

Porto



El sol contra los ojos.
El suave amanecer.
Las voces extranjeras.
Los recuerdos de ayer.


El cansancio insuperable.
El cosquilleo de volver.
Todo dorado y leve,
como lo necesité.

Tregua


Por encima del agua,
fresca.
El cabello a flote,
en aureola
malévola.

Por encima del agua,
hay vida.

Y descubrí,
llorando,
la tregua
(de dicha).

Por encima del agua
no es entrega.

Por debajo del agua
fui sirena.

Fui creyente de prodigios
amados,
regente de castillos
incendiados.

«Pero no sientas nostalgia
de brillos pasados».

Por encima del agua
no es entrega.

No es inmensa,
no es intensa,

pero es vida.

Es el resplandor en colores opacos,
la eterna sensación de no alcanzar algo.

Es la magia rara que aparece risas,
es la adoración al ritmo calculado,
es el sol amarillo contra mi brillo callado.

Es la belleza
del dolor
de la existencia.

Es el fulgor
de una vida
que se intenta.

Violencia


LA CONTINUACIÓN DE LA VIDA IV

 

Las hojas enrojecieron
en alerta.
El bosque entero,
en color cereza.
El mal hablando en mi oído.
Y yo
and the wolf.

Sí, las dos figuras
al centro de la escena
midiendo sus defensas.

Mine didn’t last long.
Me llevé las manos
a la cabeza.

«Please, could you
stop this,
la maldad suprema,
esta voz?»

Con los ojos grises,
cargados de instinto,
sonrió.

El primer rasguño,
casi letal,
fue en ambas sienes.
«That’s where the voices are».

La debilidad,
la inmovilidad,
la incapacidad
de hablar.

El segundo pretendió
ser una caricia,
y el tercero y el quinto
y todos los demás.

Pero ¿cómo un lobo
puede acariciar?
Sus garras son navajas,
su lengua es espada.

De rodillas,
no podía reaccionar.

Era la hora esperada,
la oportunidad solicitada,
Morana, la bufanda,
el mar.
Y no la quise tomar.

Murmuré La plegaria.
Then God…

El olor a sangre,
las cortaduras,
heridas abiertas,
las mordeduras.

La voz was still laughing
in my head.
Vi al lobo a los ojos…

And then came the rage.