Anoche, el río


Me bañé, de noche,
en el río de sal.

Vino el calor y la niebla,
la idea inconexa
sobre mí y la ventana,
la azotea.

Y el discurso calmado
sobre la primavera.
—El día en que venga,
¿será después de ella?—

Me bañé, de noche,
en el agua ardiente
de la muerte.

—El día en que venga,
¿será antes que ella?—

Y cuando salí,
el cabello se ahogaba
sobre la almohada.

Pero dije: «Abril».

Se abrió una puerta.