Amuleto


Había ido a un mercado a comprar un amuleto a un amigo que era dueño del puesto. Tras buscar un rato, lo hallé: Una cadena de chaquiras azules.

Él tuvo que irse y me dejó sola con una anciana y un chico. Entonces, el cielo comenzó a cerrarse mientras se acercaba una gran tormenta.

Yo tuve miedo porque no sabía cómo regresar a casa. Nos subimos todos a un camión, y en él había un niño.

El niño no sabía que estaba muerto, al igual que yo y mis acompañantes. “La única razón por la que puede vernos es porque está muerto como nosotros”, le dije a la anciana, bajando la voz para que el pequeño no me oyera.

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