Silencio permanente.
El mar ante mí, dispuesto,
miles de metros adentro.
Y mis pies aún caminan la arena,
el agua de azul turquesa,
azul marino y profundo,
beige luminoso y cielo,
y una eterna nube blanca.
El calor del sol, ardiendo,
ilumina mi cuerpo.
Por momentos, todo brilla en amarillo.
El sonido apacible del mar,
el viento y un pajaro canta.
Esto no puede ser verdad.
Sencillamente,
esto es imposible.
Embriagada de tanta belleza…
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Sutil sufrimiento
Fui a verte por vez primera
sintiendo el dolor en mi cuerpo.
Me arrodillé donde lo hacías,
miré nuestras manos en silencio
y toqué nuestros brazos
atados por años, secretos.
Lloré contigo por vez primera
cuando me acerqué a tu recuerdo,
a tu desolada figura,
a tu sutil sufrimiento.
Y oí tus gritos de rabia
rompiendo años, silencios.
Miré tu rostro con miedo,
contuve mi aliento.
Y pude tocar tus heridas
abiertas y a la vez, frías.
Arrodillada y sin fuerzas,
inmóvil en la desdicha.
Sentías el océano dentro
maligno y enfurecido
Te consolé por vez primera,
surcando el mar que está adentro.
Escuché tus cien voces
y abrí tus secretos,
ahuyentando reproches, miedos.
Quité el arma de tu mano
y recuperé tus sueños,
acallé a tus verdugos
y terminé tu tormento.
Y terminé mi tormento.
Te miré por vez última
cuando el llanto se fundió en la risa,
cuando logré la victoria
cuando el alivio no fue tristeza.
Me despedí sonriendo
de tus ojos abiertos,
de tus manos sin armas,
de tus nuevas esperanzas.
Salí del cuarto por vez primera.
Dejé el recuerdo sanado,
entrelacé mis manos,
miré mis brazos, abrazos.
Sobrepasé el sufrimiento.
Acróbata
Finalmente, el viento enfriará el calor de mis mejillas, luego de que las lágrimas se evaporaran sobre ellas.
Y no quiero olvidar nada. Es como un sueño que se disuelve y del que quiero guardar detalles.
No dejo de preguntarme dónde estamos. ¿Será posible que su refugio sea este lugar en medio de la nada?
Por fin puedo verla. Creo que también el llanto ensució su cara. Creo que finalmente dejó de creer y dejó sus esfuerzos de acróbata para después.
Creo que por fin puedo entender.
Autorretrato
Soleada, terrenal,
plena,
en el día que termina
el año mejor de mi vida.
El cabello en cobre y rubio,
los labios rojos.
Natural y cercana,
propia.
La felicidad en mi alma
de la vida que empieza.
Libre y decidida,
amada y hermosa.
Sino
Desperté por segunda vez:
la luz del sol sobre mis ojos,
tenuemente filtrada
como un atardecer de playa.
Y quise saber si será éste mi sino:
despertar sin querer
de un sueño que me da alivio,
estar consciente sin querer
del dolor retrospectivo
sin saber muy bien por qué.
Por favor, sólo calma,
sólo una venda de luz sobre mi alma.
No pido más…
ya nada.
Spiral
Mi voz
No tengo miedo de hablarte,
ni de buscar en mí lo que quedó de ti.
No temo dirigirte la palabra
porque después de tantos años
no importa más.
Sin esperanza ya,
sólo un vago remedio,
una cura a la larga.
De esto, no me detiene nada.
Incluso, me gusta mirar
tras la cortina de los años,
de los que fueron,
y de las cosas que no serán.
Solamente me aterra
que no sepa escuchar la llamada,
que no atienda al corazón
cuando me dicta la palabra exacta;
que no encuentre mi voz,
la que abre el camino desde dentro hacia los dos.
Tengo miedo
de que (tú/yo) no encuentre mi voz,
de vuelta.
Mi antigua voz, mi nueva voz.
