El inicio del reinado (sueño)


«Tinta», fotografía derivada de obras de Clement M. y Linda Xu (CC0).

De pie sobre aquella explanada, mirando de frente hacia el mar, podía sentir detrás de mí las voces de todos los ciudadanos del reino. Mi vestido de cola cargaba peso en mi espalda mientras miraba fascinada el negro tinta del cielo y las aguas oscuras destellando en brillos al final de las olas tranquilas, saladas. La noche era inmensa; cielo y mar se extendían hacia el infinito.

Observé la apresurada alineación de las estrellas, que en sus tonos amarillos formaron una fila. Me volteé al escuchar las exclamaciones de asombro. Todas las personas, sentadas en sus mesas, disfrutaban del banquete de gala: copas en las manos, sonrisas sinceras.

Me giré hacia donde se divisaba la frontera sur del reino. Por un momento pensé que la luz que vi en el agua era un astro que había caído al océano; parecía un puente flotante en medio de lo negro. Pero era una embarcación… ¿lujosa?, ¿enemiga?

Los aplausos y los coros de voces me distrajeron de la alerta. En el cielo nocturno del norte, los astros alineados comenzaron un giro en sus propios ejes. Y yo vi que la luna que siempre había tomado por esférica era realmente un círculo en dos dimensiones que, al girar, desaparecía por un momento en eclipse.

Los vítores eran ensordecedores. Era la primera vez que nuestra luna —esa especie de sol nocturno que siempre había brillado fijo en color anaranjado bajo— realizaba esa rotación. Todos estábamos entusiasmados, disfrutando del mismo embeleso.

Y todos supimos que esa era la señal que marcaba el inicio de mi reinado.

Y ese fue el último momento feliz de mi gobierno, ya que a partir de ahí comenzaron los tiempos atribulados….

Lejanía


Silencio.
Tiempo.

Una noche larga,
obligada.

in black