Nostalgia


Ella se mira las manos, extrañada;

las examina frente a sus ojos

dudando,

temiendo que pueda ser verdad:

Que la nostalgia se sienta tan real,

que la emoción de extrañarlo

se sienta en los dedos

como un breve cosquilleo,

como si su mano quisiera encontrar a otra

que abandonó hace tiempo.

Como si fuera posible ignorar

el sollozo al fondo de la garganta,

ese abismo perpetuo que aguarda

a que él olvide y ella se vaya.

Mi voz


No tengo miedo de hablarte,
ni de buscar en mí lo que quedó de ti.
No temo dirigirte la palabra
porque después de tantos años
no importa más.
Sin esperanza ya,
sólo un vago remedio,
una cura a la larga.
De esto, no me detiene nada.
Incluso, me gusta mirar
tras la cortina de los años,
de los que fueron,
y de las cosas que no serán.
Solamente me aterra
que no sepa escuchar la llamada,
que no atienda al corazón
cuando me dicta la palabra exacta;
que no encuentre mi voz,
la que abre el camino desde dentro hacia los dos.
Tengo miedo
de que (tú/yo) no encuentre mi voz,
de vuelta.
Mi voz…