Tregua


Por encima del agua,
fresca.
El cabello a flote,
en aureola
malévola.

Por encima del agua,
hay vida.

Y descubrí,
llorando,
la tregua
(de dicha).

Por encima del agua
no es entrega.

Por debajo del agua
fui sirena.

Fui creyente de prodigios
amados,
regente de castillos
incendiados.

«Pero no sientas nostalgia
de brillos pasados».

Por encima del agua
no es entrega.

No es inmensa,
no es intensa,

pero es vida.

Es el resplandor en colores opacos,
la eterna sensación de no alcanzar algo.

Es la magia rara que aparece risas,
es la adoración al ritmo calculado,
es el sol amarillo contra mi brillo callado.

Es la belleza
del dolor
de la existencia.

Es el fulgor
de una vida
que se intenta.