Fireflies (sueño)


Fotografía por Vasily Kozorez en Unsplash.

Así comenzó, así comenzó el final. Era una explanada llena de escritorios, gente, una oficina establecida a cielo abierto, como una redacción. Trataban de seguir sus labores normales, pero no. Ellos sabían que no había nada ya, nadie más arriba que los obligara a persistir en ello.

La organización del sistema entero estaba cayendo a pedazos, desde arriba hacia abajo. La tensión era creciente. Alguien tomó un abrecartas de su escritorio y allí comenzó. Allí comenzó el final de la organización. Todos se alzaron, unos contra otros: cuchillos, piedras, lápices, cualquier cosa era buena para el ataque improvisado, para descargar la furia contra quien fuera la persona al frente, al lado.

Justo cuando se alzaban los brazos, todas las luces artificiales se apagaron. Y, en medio de la noche, los sorprendió el brillo de las luciérnagas. Fireflies olvidadas durante siglos de luz eléctrica. Su belleza eclipsó por un momento la rabia masiva que estaban sintiendo.

Pero no duró. Estoy segura de que la tregua no duró.

Traté de contárselo a mi propia luz entre sueños, pero, en medio de la noche, la tarde se convierte en refugio y otro embeleso.