Lapislázuli


No es mi corazón,
pero se le asemeja.
Es azul como el mar
de nubes que surcamos
por el cielo morado.

Es el cobalto del océano
cuando navegamos.
Es una fracción de la belleza,
un destello de la pureza,
un regalo, una promesa.

Es mi brillo de luna,
el complemento del anaranjado,
un lapislázuli de tiempos lejanos.

Indoblegable


Soy yo:
la fuerza detrás del silencio,
el eje,
la vía,
la fortaleza
—la que posees
y donde te refugias
y te llenas de alma—,
la proyección irrefrenable de proezas,
tu cualidad de indoblegable,
flecha de ballesta,
cetro,
bastón,
melodía,
poema.

Yo soy la esencia de lo indisoluble,
lo que viene de ti
desde antes de la siembra,
la maestría de la supervivencia
y ahora el gozo de la existencia.

Férrea,
etérea,
marina,
aérea,
terrena.

Mágica,
básica,
llana,
el disparo de energía,
el orden en el caos,
el calor que da vida,
el fuego y el agua,
la luz diamantina.

Fuerza, indoblegable vida.
Fuerza, fortaleza mía.

*Esto solo va a pasar una vez
el día en que yo te acepte,
pero voy a sonreír así
siempre*

Mediterráneo (ocaso)


SALTO AL REVERSO

En medio de la tierra
aguardas
en el vaivén intranquilo,
desasosegado,
en el pequeño arrebato
controlado.

Y yo me acerco
muy despacio.

Espero
como de los otros
el reproche velado,
la posesión,
el reclamo.

Pero llega el ocaso
y te encuentro callado,
somnoliento, disperso,
manso.

Incontables seres
te han mirado sin verte,
te han traspasado,
invadido, tomado,
sin conocerte.

Han atravesado
sin atender
tus misterios transparentes.

En tu interior hay voces
de niños, hombres,
viajantes.

¿Será que se me permita
ser tu navegante?

¿Será que alguien debe
rozar siquiera
tu piel de colores tenues,
tus brillos tornasoleados,
tu belleza silente?

¿Ser el cielo reflejado
sobre ti mientras duermes?

¿Debe alguien recibir
en sus pies
el beso cálido?

¿Tomar de tu orilla
la piedra
como un regalo?

—Azotada e inacabada,
pulida a medias,
incrustada de brillantes,
caótica y bella—

Pongo sobre ella mi mano
acariciando.
Siento sus latidos.
Aguardo.

Fotografías: Crissanta Fotografías:…

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Mediterráneo (mediodía)


TAMBIÉN: MEDITERRÁNEO (OCASO), publicado en Salto al reverso.

 

Viajé largamente
antes de llegar a ti.
Las nubes despejaron
en el camino pesado,
en el amanecer humillado.

Y el mediodía llegó en fuego,
delicado, pero intenso.

Sentí que el sol se acercaba al cenit,
sentí que la luna superaba el nadir,
y se observaban.

Y sonreí.
Sobre la arena templada,
sonreí.

Y me acerqué a ti,
intrigada.

—Oh, sensación extranjera,
magia experimentada
de descubrir despacio
y embelesada—.

Traslúcido y risueño,
agitado, luego sereno,
vivaz.

Poderoso y disperso.
Tu pequeña violencia
quedó, en el ocaso,
detrás.

Miré.

Y renuncié a la tierra
con solo ver.

«No van arrancarme».
«No voy a volver».

Entré.

¿Existen
aguas más transparentes,
destellos más brillantes,
un cascabeleo de voces
más dulce en algún oleaje?

Floté.
Invoqué la dicha
de reposar al vaivén.

Claro en la cercanía.
Al horizonte, cobalto.
pasando por todo turquesa,
todo azul, todo morado.

En la profundidad, oscuro.
Diáfano, al tenerlo cerca.
Cristalino y puro,
al acariciarlo.

«No voy a volver».
«No van a arrancarme».
«Nunca saldré».

Fotografía: Crissanta

Fotografía: Crissanta