Inversa


Fotografía por Crissanta.

En el #ReversoDelTiempo,
las cosas se mueven en sentido inverso:
primero estallan y luego van decreciendo.

Primero uno muere
y luego va viviendo.
Primero nos amamos
y luego nos vamos queriendo.

Las flores abiertas
se transforman en semillas.

El polvo se aquieta
y luego se arremolina.

Los cuerpos que se aman
se alejan al tacto
de una mínima caricia.

Las más profundas heridas
primero cicatrizan
y luego se limpian.

Las confesiones del alma
se vuelven pláticas del día a día.

El amor que incendia
se revierte a
brasas.

Y el llanto que no para,
a lágrimas
heladas.

Y el tiempo de vida
en vez de acortarse
se alarga.

Luz azul


SALTO AL REVERSO

Hasta el color más frío
sabe dar calor.

Las entrañas de la Tierra
escupen lava azul.
La combustión más plena,
el cobalto en fundición:
calor azul, azul.

Pero tú, farsa:
luz artificial,
calor congelado,
dolor primordial.
(Océano de reemplazo).
Luz azul, vital.

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Energy fields


Crawling from the edges
to the inside.

Qué incómodo is to reach
for los demás
cuando el único alivio
es uno mismo,
when the only relief
is to stay away
and protect
oneself
from the painful energy fields
that surround and harm
this effort to live
—el esfuerzo de vivir—.

La suprema falta


Los ojos cerrados
que miran hacia arriba,
ciegos,
en un espasmo de dolor.

La boca abierta,
y en la garganta
palpita,
muda,
una llaga de dolor
que es lava,
materia del alma,
que punza y supura
la herida más alta:
la suprema falta.

Ultra


Ópalo negro, por Crissanta, derivada de Black opal (Stayish Mine, Wollo Province, Ethiopia) 3, por James St. John (CC BY).

Fue la corona
de fuego,
llamas en escarlata,
en púrpura,
el ópalo negro.

Del volcán profundo
callaste la lava,
el calor innato,
el amor oscuro.

Fue la suprema negación
del sentimiento,
el engaño cruento.

Fue el ultra
de los tormentos.

 

Imagen: Ópalo negro (detalle), por Crissanta, derivada de Black opal (Stayish Mine, Wollo Province, Ethiopia) 3, por James St. John (CC BY).

 

Inaccesible


El delicado enlace que sentí
era una enredadera que crece
verde, dulce,
amarga, inmarcesible.

El delicado extremo que vi
era un alma que oscurece
ámbar, callada,
amada, inaccesible.

inmarcesible

Manteniendo el fuerte


Corazón roto,
alma quebrantada,
cuerpo violentado,
salud extraña.

Mente por fin clara
pero en batalla.

Solo el relámpago de unos ojos
me inquieta y me calma.
Sus recuerdos me traspasan,
dejan vacíos en el alma.

Y cada noche, cada mañana,
siempre, cada jornada.

No crisis.
No colapsos.
No manos que dañan.
No lenguas extrañas.
Solo llanto civilizado
o nada.

Eso es
lo que pasa.