Estaban mis ojos dormidos
y también el cabello estaba
rendido y quieto sobre la almohada.
El polvo caía sobre mi piel
a cada respiro,
y yo sólo soñaba
contigo.
Estaban mis ojos dormidos
y también el cabello estaba
rendido y quieto sobre la almohada.
El polvo caía sobre mi piel
a cada respiro,
y yo sólo soñaba
contigo.
Though it may seem like it,
not everything is at peace, no.
El sol está cayendo
en su acostumbrado anaranjado,
pero yo siento
el latido desacompasado,
la ansiedad en mi pecho.
And my eyes are struggling to find
un lugar fijo donde mirar
sin mirar.
Hagamos esto.
Y el dolor se transformará en creación.
Y de mis manos,
en vez de sangre, correrán palabras,
y en vez de llanto, inspiración.
O ambas.
Me parece que no existe una parte sin la otra
…nunca.
Hagamos esto
y, de alguna manera, estaré acompañada.
Ella se mira las manos, extrañada;
las examina frente a sus ojos
dudando,
temiendo que pueda ser verdad:
Que la nostalgia se sienta tan real,
que la emoción de extrañarlo
se sienta en los dedos
como un breve cosquilleo,
como si su mano quisiera encontrar a otra
que abandonó hace tiempo.
Como si fuera posible ignorar
el sollozo al fondo de la garganta,
ese abismo perpetuo que aguarda
a que él olvide y ella se vaya.
Ya sé cómo es el juego:
Tú dirás ‘ojalá’, yo diré que no.
Tú dirás que comprendes, yo diré ‘tal vez’.
Tu dirás que sí, yo diré ‘está bien’.
Y luego ya está: Todo acordado.
Yo miraré al principio, luego me aburriré.
Y entre el deseo y los bostezos, me dormiré.
Tal vez un poco mayor,
bajo la luz tenue de la habitación.
Mi rostro muy pálido
de ojos bellos y cansados,
perpetuamente oscurecidos.
El cabello en rubio y dócil,
enmarcando suavemente el rostro.
La boca con sonrisa y no
(ambas soy yo)
Mi rostro pálido y quizá un poco mayor
destaca contra el camisón
y la seda negra apenas cubriendo del viento
que se cuela en en la habitación.
Cansada y tranquila,
preparada y lenta,
valiente y bella,
hermosa y adulta,
serena.
Silencio permanente.
El mar ante mí, dispuesto,
miles de metros adentro.
Y mis pies aún caminan la arena,
el agua de azul turquesa,
azul marino y profundo,
beige luminoso y cielo,
y una eterna nube blanca.
El calor del sol, ardiendo,
ilumina mi cuerpo.
Por momentos, todo brilla en amarillo.
El sonido apacible del mar,
el viento y un pajaro canta.
Esto no puede ser verdad.
Sencillamente,
esto es imposible.
Embriagada de tanta belleza…