Fracaso


En cualquiera de sus ojos
veo reflejado mi fracaso,
en los de ella, en los de él,
en la forma en que soltaron mi mano.

Esta vez, esta vez
no puedo ocultármelo.

No tenía excusa
en aquel verano:
¿Qué dirá Celesta?
¿Qué dirá Alejandro?

¿Y qué dirá aquel
por quién más he intentado
a l g o?
¿Qué dirá desde su muerte
sobre mi supremo fallo?

Y ahora esos nuevos ojos,
los del fuego morado,
me lo señalan
con un monosílabo,
en un reproche velado.

Lo intenté, lo intenté;
fracasé, fracasé.

Esta vez
no puedo ocultármelo.