Vida-luz


Vibra algo invisible.
La materia tiembla como hilos transparentes
a su alrededor.

Al mío.

No está en mis ojos,
estalla en mi alma.

Comencé a verla ayer.
Luego comencé a verlo a él.

Es el presente
permanente,
la vida-luz.

Antes existía hacia mí
y nadie podía verme.
Pero yo me tuve
y me devoré.

Me diseccioné
con rabia
la carne, el ser.

Me deseo
siempre.

Y me tengo.

Ahora existo en tanto más.
Existo en él.

Vengo a nacer en quien pronuncia mi nombre
como un despertar.
Y soy yo la que despierta,
recostada mi cabeza.
Atenta.

Es una fortaleza.

Él.

Y luego,
son esos hilos
la vida nueva.

Son lugares,
compartimentos,
cajones que no tienen final.

Allí guardaré
la exploración
de su alma que haré sin fin,
de los delicados silencios,
de su sentir.

Allí guardaré
a quien no es,
y sus murmullos.
Mi fe.

Allí, los muros de atrás,
allí, el sol en la ventana y nuestros planes mañana.

Allá seré.

Cometa


Las frases que nunca oí
son pronunciadas.

Las revelaciones llegan,
los misterios me desvelan.

Varias líneas cruzan en mí y me atraviesan.
Varios hilos tiran de mí y me proyectan.

Si sigo alguno de ellos
me perderé como un cometa.

¡(…)!

Acabo de volver
y todas mis pesadillas se alejan.

Acabo de nacer;
las maravillas me secuestran.

Y abro los ojos apenas.