Reign


The same river.
Es el mismo,
pero es distinto,

renovado.

The light is brighter,
the taste is sweeter.

Es agua fluyendo
entre mis manos.

Es agua fluyendo
de mí
en mi mano.

Es té y lavanda,
pero mezcal y anti-psycho.

Lo confuso
de lo sentido
se resuelve
en un arrebato
y un
es
ta
lli
do…

En un rugido,
en un abrazo debido.

Es maldecir
mientras se acaba.
Es maldecir
mientras se alaba.

Es un reinado.

It’s me
y lo que he amado;
lo que he gritado
en voz muy baja.

It’s a drum
resonando
en el pecho amado.

Es la sonrisa
de un labio golpeado.

Es el regreso
de mi propia ausencia.

Es mi poder,
es el nivel.

Es el reinicio de mi reinado.

Líneas, lirios


SALTO AL REVERSO

«Lirios», fotografía por Crissanta.

Silencio absoluto;
no me atrevo a quebrarlo.

Al final, no tengo fuerzas
para soltar tu mano.
Tampoco tengo tiempo
para estrechar el abrazo.

¿Qué es el tiempo?
¿Una hora, un espacio?
¿Un continuo?
¿Un momento prolongado?

Es mi mano en tu mano,
es un cuarto blanco,
es un lirio morado.

Son líneas
que comenzaron,
que terminaron.

En una llamada,
en un primer llanto,
en un fiero incendio,
en un arrebato.

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Invocación


«Be with me»,
yo también exclamo.
Más no sé si la invocación
dará resultado.

Soy responsable de mí,
responsable de todos,
no hay descanso.

¿Acaso ellos velan por mí?
¿O es al contrario?

«Be with me».
La llama en la madrugada.

«Be with me».
Los llamo en la madrugada.

Pero si, por piedad,
atendieran mi llamado:
solo pido
pasar este trago
sin abatimiento,
sin amargura
sin tanto daño.

Cuadrícula


Tus ojos ante la luz
que cuadricula el espacio,
tus ojos ante la luz,
enamorados.

Es que recuerdas el prado,
el resplandor deslumbrante
donde nos encontramos.

Es que recuerdas
el brillo inexpresable
del otro lado.

Tus manos sobre mí
—tan suave tacto—
siempre buscando
y aferrando;
contacto amado.

Tu boca adorada
—tus besos de calor—
es la risa y la sonrisa,
la exploración.

Es que buscas la vida
y recibes amor.

Tus ojos ante la luz,
encandilados.
Mi vida ante tu vida,
dedicada.
Mis ojos ante tus ojos,
entregados.

 

Publicado originalmente en Salto al reverso: Cuadrícula.

Altar


Te tengo un altar
perenne,
oculto de todos,
al frente de ti.

Cada día
hacia las tres
enciendo una vela
de luz cálida
como lo fue tu alma
hacia mí,

como lo fue tu alma
que se apartó de mí.

Todo es blanco
al despertar:
el amanecer,
el silencio,
la paz sin ti,
la nostalgia de ti,
el amor,
la desesperanza
sin fin.

Sol


“Limitless undying love
which shines around me like a million suns
it calls me on and on across the universe.”

Lennon/McCartney


(Soñé que) había sido arrojada a un prado desde otro lugar, otra dimensión, otro sitio.

Una luz brillante lo bañaba todo, cálida, amarilla, tan deslumbrante que no me dejaba ver. Solamente adivinaba el pasto verde y los árboles a mi alrededor.

Tras el golpe de la caída, traté de incorporarme. A pesar de estar sola en el prado, tenía consciencia de que otros seres me veían. Y sentía vergüenza de moverme tan torpemente por sobre el pasto, de estar tan ciega por la luz.

Me tambaleé hasta incorporarme y trastabillé al tratar de dar unos pasos. Sentía un nudo en la garganta. Vergüenza, confusión, angustia.

Pero entonces alcé la vista y pude ver el sitio más brillante del prado. Un claro iluminado aún más intensamente por un haz de luz. Allá, en la cima de una pequeña colina, un claro precioso bañado de luz.

Y entonces lo supe: allí está mi bebé. Tengo que ir por él. Y corrí hacia él. Paz, paz, amor.


Como el día al sol,
así, amor.

Nunca hubo respiración más diminuta,
nunca hubo un más pequeño sol.

Pendiente


El deseo de correr hacia ti
y detenerte,
tomarte por el brazo
y retenerte
antes de verte caer
por esa pendiente
que yo he observado
con la mirada azorada
ante el vacío,
ante el alivio,
ante la dulzura
cegadora
(¿y engañosa?)
de la muerte.

Pero con lo que estoy aguardando,
¿cómo?
Pero con lo que estoy guardando,
¿cómo?

No,
no pude verte.

No,
no puedo aún verte.