Pasábamos por la calle y una señora nos dio un volante, dijo que era sobre clases de periodismo. Ja, qué buena broma. Al ver el papel que nos habían entregado, me di cuenta de que estaba firmado con las siglas BM. «¿Banco Mundial?», dije. Al leer el folleto, me entere de los planes de esa institución: apoderarse de las funciones de todos los bancos centrales del mundo (¡!) y regular la información que llegaría a la población mundial. «Quincenalmente, circularemos una publicación con las instrucciones para proceder en casos como la homosexualidad, el papel de la mujer (…), para imponer nuestra opinión sobre cómo deben actuar los ciudadanos ante estos fenómenos (…)».
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Carretera
Una autopista ancha y recta, sin una curva. No se veía su final, llegaba hasta el horizonte. El aire limpio formaba una ilusión de niebla a lo lejos. Era de día, pasado el mediodía. Los colores bajo la luz intensa eran azules, rosados y amarillos.
Tu calor intenso haciéndome despertar.
Bajo el agua tibia
Caminaba a través de los caminos bordeados de árboles y bosque en esa enorme finca, a la hora en que comienza a anochecer y la oscuridad está a un par de minutos de adueñarse de todo.
Con las manos cargadas de papeles y objetos, llegué al borde de una alberca de piedra gris, junto con una amiga. Sin dejar a un lado mi carga y sin quitarme una sola prenda de mi ropa me tiré al agua. Fue una decisión impulsiva, la tomé como si hubiera estado ebria o drogada…
El agua estaba deliciosamente tibia, a la misma temperatura de mi piel. Me sumergí, disfrutando el momento, y abrí mis brazos, dejando caer una serie de semillas u hojas color café. Mientras las recogía, sentada en el fondo de la rústica piscina, me di cuenta de que podía respirar bajo el agua. Era cuestión de técnica, era sencillo para mí, como siempre lo ha sido en mis sueños, aunque nunca deja de asombrarme cada vez.
Entonces volteé a mirarlo, él también estaba allá abajo. Podíamos hablar y escuchar bajo el agua también, porque lo oí decirme: «¿Tienes que hacer eso en este momento?».
These days…
…sleeping pills block my dreams.
Just a blank memory.
The taste of blood, every single morning.
All kinds of worries keep me awake at dawn.
Cruz
Saliendo de una reunión en una casa ajena, me extrañó oír música conocida desde el interior de mi coche. Lo había dejado abierto y peor, andando. Se había calentado y sobre el volante estaba la cruz de oro, medio derretida por el calor.
Mis dedos… ¡No!
Subíamos largas y amplias escaleras eléctricas blancas hacia nuestros centros de trabajo. Y yo lo veía, unos escalones más arriba, tan guapo, riendo con su amigo, sin saberse observado.
En la carretera, mi coche estaba orillado. Yo estaba indecisa sobre qué camino tomar para volver a casa. Ella, de pelo negro, entró al coche y me roció con un gas para envenenarme y cortarme los dedos.
Yo estaba esperando para hablar en el radio o en la TV. Esperaba mi turno para entrar a la cabina, ensayando mi discurso, pero olvidaba los nombres.
Mientras esperaba, jugábamos una especie de memorama con mis dedos amputados. Era fácil: meñique con meñique, índice con índice…
Estrellas y mensajes
Un campo abierto a cielo abierto, de noche. El mejor invento: una heladería en la que tu creabas el sabor que tu desearas para tu helado. Mucha gente estaba en las mesas o sentada sobre el pasto, platicando o comiendo.
Comenzó el bombardeo y muchos corrieron a refugiarse. Yo vi las luces de las explosiones más allá, mientras en el cielo comenzaba una lluvia de estrellas. Eran hermosas y además tenían mensajes, querían decirnos algo.
El hombre de los ojos claros quería hablar conmigo, por segunda vez en mis sueños. Ahora no quería entregarme una carta, sino hablar conmigo para revelarme que… no lo supe. Pláticas pendientes.