Yo estaba trabajando en una larga nota sobre automotrices, en la cocina de mi casa. No sé por qué salí al enorme jardín, abandonando la computadora allí.
Junto a un árbol encontré a un bebé. No sé decir si era mío, pero lo tomé en mis brazos para protegerlo de la lluvia que empezaba.
Entonces, llegó una chica para avisarme que habían tenido que cerrar el ala de la casa donde se encontraba la cocina debido a la lluvia, que ya para entonces era un diluvio.
«Mi nota, maldita sea», pensé, aún llevando al bebé conmigo. «Pienso que en algún momento debí haberle dado ‘guardar’ en el Einfluss», le dije a mi madre. Le pregunté si podía entrar a la cocina y ella me mostró que la puerta estaba bloqueada.
Decidimos salir cuando la lluvia cesó, dejando la sensación de un Apocalipsis. En una calle encontramos a un grupo de gente, nos sentamos a una mesa a comer con ellos. Miré hacia el horizonte, el cielo estaba oscuro, parecía que ya era de noche y las estrellas tintineaban con fuerza. Me pregunté si era producto de otra alucinación visual originada por mis migrañas, pero no: mi padre dijo que las luces temblaban y vimos pasar un grupo de estrellas fugaces… o ¿naves?