Cortinas


Está todo dispuesto:

se ha pagado el precio,

se ha subido la escalera,

se cierra la puerta,

se ahuyenta la luz que molesta

—cortinas—

a los que se aman o se amaban,

y hoy se buscan entre sombras,

y se encuentran en la lucha,

como amantes, a ratos,

como fieras,

encerrados en un cuarto

y en un trance

donde poca luz se filtra.

—ventanas—

Solo ruidos, no palabras,

la incoherencia y el aliento

cálido sobre la almohada

y sobre la piel descubierta

de nosotros, los que se aman

o de los que hace no mucho

aceptaban que se amaban.

Reloj de arena


Jamás existió el tiempo,
ni el posible presente,
ni el ayer.
Sólo fue
un reloj de arena
que se deja disolver

(entre mis piernas).

Sólo fue el tiempo robado
al desesperante tic tac
de los relojes de tu infierno
y de mis escaleras.

Nunca fue el tiempo,
ni el otro, ni tú.
Nunca fueron tus manos,
fui yo
la que eligió la ruta a la nada,
el reloj sin mañana,
el futuro sin esperanza,
el perdón.

Ella / Asesina (poesía)


Miré al espejo y ella
tenía las lágrimas negras de la oscuridad del alma,
los ojos sin vida,
las pestañas caídas,
el alma deshecha,
la paz destruida
y el corazón hecho una piedra.
Ése que amó, que sonrió y adoraba,
el corazón de ella, convertido en nada.
Esta noche todavía lloraré la nostalgia
pero mañana, asesina, sonreiré de rabia
porque mañana seremos fantasmas.
Iré a matarte, mañana,
y seremos nada.

Foto: SXC

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