Inmóvil


No corre el tiempo,

el agua detiene

cualquier movimiento

de cuerpo y mente.

 

La luz traspasa,

descansa al fondo.

Mis manos se pasman

y ya reconozco

 

la fuerza dolida,

el amor dichoso.

En tu lejanía

duermen mis ojos.

 

No bebe el viento

el llanto silente.

Cualquier movimiento

se aquieta y muere.

Debo esperar a que amanezca


 

Nada que decirnos,

somos dos conocidos que se desconocen a voluntad,

pero…

 

<<¿Sabes por qué cae el agua?>>

 

yo fui materia de tu alma,

vida de tu risa y asesina de tu alegría.

Debo esperar a que amanezca,

a que el frío descienda de tu rabia.

Debo esperar a que se agote el silencio,

cansado de existir…

 

<<por el afán de alguien>>

 

Miré hacia arriba,

la indiferencia que me ahogaba en un abrazo tuyo.

Miré donde se oculta el sol apenas.

Miré hacia dondequiera que está el horizonte.

Yo te hice temblar en tu fe,

tú a cambio te ensañaste en destruir mi paz.

 

<<¿Y si alguien dejara de esforzarse?>>

 

La luz amarilla de sol,

el combate día a día contra las sombras

cansa, a pesar de ser sublime.

Se enciende todo al fin del alba,

se apaga y muere todo en el desdén.

 

<<Algún otro acabaría muerto>>

 

Pero no tú, no yo, no desataremos el lazo,

por eso aún sueño y aún aguardo

y tu compañía resulta densa e imposible.

 

<<Sabes tú para qué cae al agua?>>

 

No despunta el sol, se retrasa la mañana,

asediada por el sonido de los relojes.

Debo esperar a que amanezca.

 

<<Para evitar la muerte de alguien>>

Eterno


Otra vez, 

Eterno, 

frente a tus ojos claros, 

tu mirada disidente, 

la mía, delatora. 

¿Por qué insisto, 

insisto tanto, 

en mirarme en ti, 

en ultrajarme? 

Otra vez, 

invierno, 

no podré perdonarme. 

Es eterno tu llanto,

como dios, 

         eterno. 

Eterno, pero lejano. 

El dulce estruendo


Tras el estruendo,

bajé mis ojos 

al ras del suelo, 

cegados, cuando antes 

habían estado 

equivocados. 

Hasta despedacé

tu alma translúcida 

entre mis manos 

y me abriste 

el corazón 

en dos pedazos. 

Tras el estruendo 

bajé mis ojos 

avergonzados, 

caminé sobre cristales 

amontonados 

sobre los restos 

de mi pasado. 

Y fue una pérdida 

de nuestros cuerpos 

enamorados, 

y fue una lástima 

nuestros espíritus 

tan alejados. 

Tras el estruendo 

de cristales rotos ,

cerré mis ojos, 

maté mis manos, 

castigué por años 

nuestro amor 

que no se borra 

ni con engaños. 

Tras el estruendo ,

cedí mis labios, 

perdí tu abrazo. 

El asesinato 

de nuestro amor 

no me perdono. 

Tras el estruendo, 

cristales rotos,

enamorados. 

Autorretrato en angustia


Los ojos en húmedo brillo,

el cabello corto como un chico, 

la tez pálida, 

las mejillas encarnadas, 

la frustración, 

la impotencia, 

la preocupación y la angustia. 

Me he arrodillado

para rogar, temblando, 

una promesa de seguridad 

                         y cuidados 

para prometer de rodillas, 

jurando, protegerlo a él 

contra el miedo y lo falso, 

contra su miedo a lo falso, 

contra los miedos falsos. 

Los ojos destelleando, 

encegueciendo el llanto. 

Pequeña (Autorretrato)


Pequeña y frágil, 

semidesnuda.

A medias niña, 

miedosa, muda. 

Amante buena, amada blanca, 

e irresponsable e irrevocable.

Pequeña y quieta, 

poco sociable, 

enamorada, 

fiel y cansada. 

Pequeña y frágil, 

desnuda y santa. 

En angustia, 

en la bruma. 

Angustiada, 

abrumada.          

Autorretrato de otoño tibio


Una cicatriz 

sobre la boca, enrojecida, 

resaltando sobre los labios 

que, al menos hoy, 

no están tan pálidos. 

 

Las mejillas limpias, 

de sol, encendidas. 

 

La mirada de asombro 

ante el pensamiento 

denso, bello y mágico 

que sugiere lo abstracto. 

 

La piel desnuda 

bajo lo blanco. 

 

El cabello en oro,

enmarcando el rostro. 

 

El aire suspendido 

dentro, algún segundo. 

 

Los hombros delgados 

en líneas suaves, 

soportando el peso 

del viento violento. 

 

Una cruz escondida 

en el pecho. 

 

Los ojos obscuros 

sin su acostumbrado 

y púrpura cerco. 

 

Frágil y sin niebla, 

Bonita y atenta.