Vampiros


Como vampiros que persiguen a la víctima,
siguieron esa noche y todas
al alma perdida, los sueños.

Envueltos en nocturna oscuridad velada,
se evaden y muerden al ser inconsciente que duerme,
perdido en su lecho, ausente.

Malditas las horas del sueño que azotan al alma,
acorralada siempre por la pesadilla embravecida.
La sangre que corre en las venas se queda helada,
al tiempo del súbito despertar desde el infierno.

El alma vuelve al cuerpo después del ataque,
las sombras huyen al alba
y la respiración se calma.

Los sueños, negros tormentos,
se marchan aprisa antes de que asome, limpia, la mañana.

Ha vuelto a empezar el día,
la vida aún renace.
La paz viene en vigilia.

Desaparecen a la luz,
los vampiros y los sueños.

(SXC) pesadilla

Juego


Ya sé cómo es el juego:

Tú dirás ‘ojalá’, yo diré que no.

Tú dirás que comprendes, yo diré ‘tal vez’.

Tu dirás que sí, yo diré ‘está bien’.

Y luego ya está: Todo acordado.

Yo miraré al principio, luego me aburriré.

Y entre el deseo y los bostezos, me dormiré.

Serena (Autorretrato)


Tal vez un poco mayor,

bajo la luz tenue de la habitación.

Mi rostro muy pálido

de ojos bellos y cansados,

perpetuamente oscurecidos.

El cabello en rubio y dócil,

enmarcando suavemente el rostro.

La boca con sonrisa y no

(ambas soy yo)

Mi rostro pálido y quizá un poco mayor

destaca contra el camisón

y la seda negra apenas cubriendo del viento

que se cuela en en la habitación.

Cansada y tranquila,

preparada y lenta,

valiente y bella,

hermosa y adulta,

serena.