Publicado originalmente en Marimarus
No tu mirada que danza,
siempre ajena
a mis palabras,
desde mi cadera
desnuda
hasta mi cara.
No tus manos
trazando signos
que no borran
sobre mi espalda,
creciendo alas
imaginarias. Sigue leyendo
Publicado originalmente en Marimarus
No tu mirada que danza,
siempre ajena
a mis palabras,
desde mi cadera
desnuda
hasta mi cara.
No tus manos
trazando signos
que no borran
sobre mi espalda,
creciendo alas
imaginarias. Sigue leyendo
Como vampiros que persiguen a la víctima,
siguieron esa noche y todas
al alma perdida, los sueños.
Envueltos en nocturna oscuridad velada,
se evaden y muerden al ser inconsciente que duerme,
perdido en su lecho, ausente.
Malditas las horas del sueño que azotan al alma,
acorralada siempre por la pesadilla embravecida.
La sangre que corre en las venas se queda helada,
al tiempo del súbito despertar desde el infierno.
El alma vuelve al cuerpo después del ataque,
las sombras huyen al alba
y la respiración se calma.
Los sueños, negros tormentos,
se marchan aprisa antes de que asome, limpia, la mañana.
Ha vuelto a empezar el día,
la vida aún renace.
La paz viene en vigilia.
Desaparecen a la luz,
los vampiros y los sueños.

En un susurro, mi voz
queda devorada.
En un silencio, mi queja
queda acallada.
En una renuncia, mi fe,
casi aplastada.
Y no sé
qué ver…
Estaban mis ojos dormidos
y también el cabello estaba
rendido y quieto sobre la almohada.
El polvo caía sobre mi piel
a cada respiro,
y yo sólo soñaba
contigo.
Though it may seem like it,
not everything is at peace, no.
El sol está cayendo
en su acostumbrado anaranjado,
pero yo siento
el latido desacompasado,
la ansiedad en mi pecho.
And my eyes are struggling to find
un lugar fijo donde mirar
sin mirar.
Ya sé cómo es el juego:
Tú dirás ‘ojalá’, yo diré que no.
Tú dirás que comprendes, yo diré ‘tal vez’.
Tu dirás que sí, yo diré ‘está bien’.
Y luego ya está: Todo acordado.
Yo miraré al principio, luego me aburriré.
Y entre el deseo y los bostezos, me dormiré.
Tal vez un poco mayor,
bajo la luz tenue de la habitación.
Mi rostro muy pálido
de ojos bellos y cansados,
perpetuamente oscurecidos.
El cabello en rubio y dócil,
enmarcando suavemente el rostro.
La boca con sonrisa y no
(ambas soy yo)
Mi rostro pálido y quizá un poco mayor
destaca contra el camisón
y la seda negra apenas cubriendo del viento
que se cuela en en la habitación.
Cansada y tranquila,
preparada y lenta,
valiente y bella,
hermosa y adulta,
serena.