Horror


Arte y denuncia

De tarde y muy tarde
hablas.
Peor aun, dejas que hablen
por ti
un viernes,
un alguien
inepto,
cansado
del cuestionamento.

Y mientras, yo lloro
horrorizada
al oír el relato
despiadado.

Y pienso en Auschwitz.

No soporto la imagen,
la idea,
de las cenizas al río,
del fuego violento,
de la asfixia,
la desesperación,
y ellos muriendo.

Una mano se tapa la boca,
la otra se aferra al cabello,
como buscado un resquicio
de razón.

No te anestesies,
espectador,
aunque te muestren mil veces
el testimonio desgarrador.

Cada vez
es
un chico que
murió desesperado
sin entender.

Cada vez
es
un hombre sin alma
que mató a la orden
de un superior.

Cada vez,
un mando inexistente,
una patria de muerte,
la sinrazón.

Es todo:
El caos.
El silencio.
El cansancio.
Los padres.
Los hermanos.
Tú.
Yo.

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