Arte y denuncia

Hay cosas que piensas
y no las dices a nadie
porque no tienes a nadie,
o al menos eso piensas.

Pasan como flechas oscuras
que lastiman, que asustan,
que confunden,
que avergüenzan.

Pensamientos turbios
o afilados como cuchillos,
desoladores o confusos,
violentos como estallido.

Sueñas golpear, atacar,
destruir al mundo.
Deseas herir, terminar,
destruir tu mundo.

Y luego irrumpe el mismo mundo
—la cotidianidad, el absurdo—
y tú finges y sigues
en ese aislamiento mudo.

A veces tratas de romper el muro:
sacas a flote
algún pensamiento oscuro.
Y recibes a cambio
el miedo en sus ojos,
la extrañeza en sus hombros,
la incomprensión a todo.

¿No has pensado que el problema no es tuyo,
sino de aquellos que no saben ver lo profundo?

Y entonces
el silencio
atrapado
se vuelca
en ira
y en caos.

¿De dónde viene esa violencia?
¿Quién la puso y desde cuándo?
¿Estás seguro de…

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Escena en dorados


EXT. ANFITEATRO DERRUIDO. LUZ DORADA

Música en la mente
hace eco en las paredes.
Figura femenina se pasea
por el centro de la arena.

Alza la voz
hacia la audiencia
imaginaria,
inexistente.

¿Dónde se hospeda
la violencia?
¿Dónde habita
luego de que sale
de la gente?

Cuando no puede volver al origen,
se aloja en la mente
de quien no comprende.

Como la música
recorre incesante
la psique,
así las imágenes
se reproducen
en un círculo constante
y creciente.

Porque cada suceso
trae consigo
una amenaza.

Cada acción en defensa,
una represalia tácita.

Y ya no se distingue
qué es verdad
y qué miente.

¿Qué es debilidad,
denunciar ante esta audiencia?

¿Qué es cobardía,
afrontar la escena
aunque nadie más la vea?

Figura femenina pausa,
levanta la vista:
miradas blancas
de falsos oyentes.

Figura femenina, quieta,
observa las gradas:
pulgares abajo muestran
las manos que se alzan.

¿El que pide crueldad
acaso ha rogado por piedad,
frente contra el piso?

¿El que pide no parar
hasta ver sangre
alguna vez ha tratado
de desangrarse a sí mismo?

¿El que pide perseguir
hasta el final
ha temido cada día
—de su vida—
el acecho del enemigo?

Figura femenina, en cuclillas,
traza letras en la tierra.

¿Que no conocen la historia
de la pecadora y la piedra?

Figura masculina aparece
en el centro de la arena.
Dobla una rodilla.
Observa, irreverente.

Identidad cualquiera,
universal, indiferente.

¿Acaso es cobardía
encarar a esta figura,
acusarla ante la audiencia,
afrontar el escenario?

¿Acaso esto es ojo por ojo,
diente por diente

o

es misericordia
completamente indulgente?

¿O es mitad de camino?
¿Quién es ahora la víctima?
¿Quién es el victimario?

Figura masculina calla,
desafío en la mirada.
Figura femenina traduce,
voz alterada.

¿Fue todo por mi bien?
¿Eres justo, bueno, amable?
¿Confías tu vida en ello?
¿Crees que eso va a salvarte?

¿Fue siempre por amor?
¿Se sentía incontrolable?
¿Fue solo un error,
nada que sea irreparable?

Figura femenina tiembla.
Con un gesto desvanece
gradas, jurado,
audiencia,
anfiteatro, manos,
pulgares.

Figura femenina habla,
enronquecida de rabia.

¿Acaso me corresponde
el juicio,
la condena,
el azote?

Mira las letras trazadas,
mira el pacto
y quién lo cumple.

¿Para quién es el perdón?
Para aquel que sufre.
¿Para quien, la clemencia?
Para aquel que colapsa.

¿Y quién muere de asfixia,
el que cae o el que ataca?

¿Para quién es la piedad?
¿A quién de los dos sana?

¿Para quién es el perdón?
¿A quién de los dos salva?

¿Cuánto estamos dispuestos a dar
a cambio de la paz?
¿Cuánto, a cambio de librar
el juicio,
el de verdad?

Figura femenina se acerca.
Figura masculina, quieta.

Siente mi piel ahora:
mi dedo contra tu cabeza.
Arrodíllate más,
recuerda el daño.

– – –

Siente mi alma ahora,
mi mano sobre tu cabeza.
Levántate en paz.
Intenta lo imposible:
repara el daño.

FUNDIDO A DORADOS

Rasguño


One single scratch on my skin,
a hundred more in my mind.
But I won’t give in
to the sickness of man.

I feel awake now
after day/nights of hell.
Don’t isolate yourself,
he says.

No, no lo haré.

Solo un rasguño en mi piel,
en mi mente cien más,
pero no cederé
a la mala fe,
la crueldad.

Life, it presents to me
the highs and the lows,
the best and the worst
of mankind:

alguien que busca herir,
alguien que busca sanar.

Aprenderé a discernir.
I won’t be alone.