Agua y palabra


Una invitación más a que lean nuestra revista de Salto al reverso y mi humilde aporte poético a ella, junto con mi agradecimiento a todos los que me acompañan en este proceso de creación.

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He pedido a los autores que enviaron obras con el tema ‘El proceso de creación’ de la revista #2, que compartan sus obras en el blog, para que podamos comentarlas y darles más difusión. Siguiendo esto, les dejo un poema sobre mi propio proceso de creación, dedicado a ustedes, compañeros, que me han dado tanto, tanto, tanto. ¡Gracias!

Antes era una lanza,
arrojada contra mí,
y me atravesaba.

Es decir, el dolor
es decir, sorpresa llana.
Y de allí nacía ella,
mi palabra.

Una explosión interna,
agua turbia rebasada
en el pozo de mi alma.

Y el agua siempre escapaba.

Tinta, pluma y libretas,
todas nosotras empapadas.

Aún ahora es el agua
la materia de mi palabra.

Pero algo ha cambiado.

Ahora estoy
en un prado bajo el sol,
seca, cálida, calmada.

Sé que si viene la lanza
podré escucharla
aun con los ojos cerrados,
bajo la luz anaranjada.

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Mientras pasa esta hora


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Mientras pasa esta hora, no sé…
honestamente, no sé
no me lo había preguntado

supongo que
me sentaré
y miraré sin ver

siempre sabiendo que
las horas tristes no son mías
no son exclusivamente mías

son de todos
los que aqui estamos

son de ellos
y de ella
y de él

y de él

y de ella

y de él

oh, y también mías

…
…
…

Pasan como flechas
pero se quedan toda la vida

….

Mientras pasa esta hora, no sé…
supongo que pensaré

no en lo inclumplido
sino en lo que se cumplió

en un par de ojos sonrientes
que se acercan a los míos
y ríen

en flores rosas
y blancas
y amarillas

en un prado lleno de sol

en un abrazo que dura
toda la vida

y más allá de la vida

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Azul marino, fieras (sueño)


Él y yo habíamos deambulado durante horas por ese viejo edificio: pasillos estrechos, elevadores descompuestos. Un hartazgo extremo me dominaba ya por completo.

Y entonces vimos la salida. Un amplio puente se abría hacia el exterior, prometiendo que a su fin, sería posible dominar con la vista la ciudad que había debajo, debajo del decadente castillo en el que estábamos.

Caminamos a través del puente. Yo admiraba la obra de arte que era el cielo. Enmarcado entre un par de montañas, se dividía en franjas el azul del cielo. Nubes oscuras arriba, azul marino debajo, azul claro cerca del borde del horizonte.

Sólo pensaba en correr hasta el final del puente, ver el cielo completo, ver el pueblo debajo…

Entonces una parvada de pájaros negros voló hacia nosotros, amenazante. Tratamos de evitarlos, escudando nuestros cuerpos tras los brazos.

Pero entonces oí un sonido que me heló la sangre, la preparación gutural de lo que sería un gruñido. Y entonces vi a las bestias: una cruza entre cerdos y caballos, salvajes, negros. Mostraban sus dientes afilados mientras corrían hacia nosotros.

Entramos al castillo para huir de ellos. Nos persiguieron allí, mordían mi carne. Pero pude ver los ojos de uno y vi que su naturaleza era dócil en el fondo, muy en el fondo.

Alguien dijo en voz alta una idea, y entonces yo rebusqué en mi bolso un frasco. Y puse en las fauces de cada uno una pastilla para dormir. Y todos descansaron.

Y todos descansamos.

Corredores, sangre, agua (sueño)


Por supuesto, volverían los sueños.

Ante mí, corredores débilmente iluminados. La luz sale de las puertas entreabiertas a los lados del largo y retorcido pasillo. No me interesa entrar en ellas; sólo quiero ir más adelante, hacia aquello que estoy buscando. Eso que me llama con sonido de agua y un olor a sangre que me golpea en la boca.

Alzo la cara y avanzo decidida en su busca. Junto a mí, alguien titubea y se queda al lado del camino, aterrorizada por los sonidos que salen de las puertas. Ella vacila pero yo avanzo, dirigida por el oído y por el olfato, y por la voluntad férrea.

Tras una puerta entreabierta, veo una habitación y una cama. Y una anciana sin piernas me mira entristecida, mientras su compañera sin brazos niega con la cabeza. Sigo caminando, y dejo atrás las luces neón y el sexo que suenan desde otro cuarto.

Trato de correr y las piernas avanzan lento. Desesperadamente lento. Pero avanzo y llego.

Y encuentro la fuente del agua. Una tubería transparente filtra un líquido espeso y amarillento, lo separa y luego lo combina con un flujo de agua pura; un filtro inútil, perverso. Agua contaminada.

Y yo sé que debo ir más allá, más allá del agua. Donde nacen ambas corrientes, la limpia y la turbia. Y eso está en lo subterráneo.

In life


You said you would run
if I ever came back to you,
but I don’t see that, no,
not in those shoes.

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Foto: Crissanta

You said you would escape
if you fell in love again,
but I don’t see you running,
not at all.

You said you wanted out
but i’m watching you stay,
standing in those shoes,
being in love,
in life.

And I’m more than glad
that you’re letting me stay
right here, dear
in life.

Luz (poesía)


Ojos abiertos,
ojos cerrados,
no importa.
Yo sólo veo una escena,
la misma siempre,
y siento clara
una llamada.

Y sueño que puedo soñar
que camino en calles ajenas,
que atravieso una plaza
bañada de luz;
y el vestido que nunca tuve
roza las bardas
y las esquinas,
y deja mi aroma
en los rincones
donde pasarás tú.

Y veo en aquella esquina
lo que me espera:
edificios donde no he estado,
un café nunca tomado,
y tú.

Y sueño que puedo
olvidarme de esto.

Sueño que quiero
porque no quiero:
me gusta ser luz.

Sólo que ahora, silencio,
belleza;
silencio en mi cabeza.

Volverá mi alma
en la madrugada
o en el alba,
es una promesa.

Y soñaré con la nada
y soñaré con la luz.

golden grass pasto

Imagen: Photl.com