Conceptos (sueño)


Huí toda la noche. Por fin fui experta en atravesar ventanas entreabiertas, en deslizarme entre puertas entrecerradas.

En un punto subí la escalera de un rascacielos lujoso sobre una ciudad conocida. La gente con vestidos elegantes y portafolios brillantes conversaba animada. Los escalones eran totalmente transparentes, de extremo a extremo. Yo sentía que ascendía sobre el vacío. Corría sobre la nada, sobre calles y gente, sobre aire.

En la azotea, trataron de arrodillarnos y hacernos orar mirando en la dirección correcta, la que siempre dicen que hay que mirar cuando se reza. Pero yo corrí. Corrí pese a las armas apuntadas a mi cabeza.

Cuando llegué al juicio final, fui una simple espectadora de la escena. Los enviados separaban a unos de otros. Los que sí de los que no se salvarían. Un par de almas buscaban aún a Dios. Me enfoqué en ellas. En medio de los gritos, solo las vi a ellas. Alzaban sus manos y sus corazones, escudriñaban con ojos inútiles. Mas lo encontraron y se les abrió una puerta. Salieron del caos, escaparon a la condena.

Cuando llegué por fin a casa, no fue lo que esperaba. Metí la llave a la cerradura. Alguien bloqueó la entrada desde el otro lado. Oí mi propia voz preguntando quién era. Vi mi propio rostro cuando se entreabrió la puerta. Nos miramos las dos, la misma. Pero era una época distinta. Supe ahí que el tiempo es un engaño, que lo que se cree lineal no lo es, ya ha pasado. Es un círculo o una espiral o una forma que no me explico. Todo lo que es ya ha pasado.

El bien y el mal me parecieron martillos; y yo estaba aprendiendo a discernir cuando golpeaban. Deseaba: si pudiera dormir más podría descifrarlo, si pudiera seguir podría descifrarlo.

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Azul marino, fieras (sueño)


Él y yo habíamos deambulado durante horas por ese viejo edificio: pasillos estrechos, elevadores descompuestos. Un hartazgo extremo me dominaba ya por completo.

Y entonces vimos la salida. Un amplio puente se abría hacia el exterior, prometiendo que a su fin, sería posible dominar con la vista la ciudad que había debajo, debajo del decadente castillo en el que estábamos.

Caminamos a través del puente. Yo admiraba la obra de arte que era el cielo. Enmarcado entre un par de montañas, se dividía en franjas el azul del cielo. Nubes oscuras arriba, azul marino debajo, azul claro cerca del borde del horizonte.

Sólo pensaba en correr hasta el final del puente, ver el cielo completo, ver el pueblo debajo…

Entonces una parvada de pájaros negros voló hacia nosotros, amenazante. Tratamos de evitarlos, escudando nuestros cuerpos tras los brazos.

Pero entonces oí un sonido que me heló la sangre, la preparación gutural de lo que sería un gruñido. Y entonces vi a las bestias: una cruza entre cerdos y caballos, salvajes, negros. Mostraban sus dientes afilados mientras corrían hacia nosotros.

Entramos al castillo para huir de ellos. Nos persiguieron allí, mordían mi carne. Pero pude ver los ojos de uno y vi que su naturaleza era dócil en el fondo, muy en el fondo.

Alguien dijo en voz alta una idea, y entonces yo rebusqué en mi bolso un frasco. Y puse en las fauces de cada uno una pastilla para dormir. Y todos descansaron.

Y todos descansamos.

Corredores, sangre, agua (sueño)


Por supuesto, volverían los sueños.

Ante mí, corredores débilmente iluminados. La luz sale de las puertas entreabiertas a los lados del largo y retorcido pasillo. No me interesa entrar en ellas; sólo quiero ir más adelante, hacia aquello que estoy buscando. Eso que me llama con sonido de agua y un olor a sangre que me golpea en la boca.

Alzo la cara y avanzo decidida en su busca. Junto a mí, alguien titubea y se queda al lado del camino, aterrorizada por los sonidos que salen de las puertas. Ella vacila pero yo avanzo, dirigida por el oído y por el olfato, y por la voluntad férrea.

Tras una puerta entreabierta, veo una habitación y una cama. Y una anciana sin piernas me mira entristecida, mientras su compañera sin brazos niega con la cabeza. Sigo caminando, y dejo atrás las luces neón y el sexo que suenan desde otro cuarto.

Trato de correr y las piernas avanzan lento. Desesperadamente lento. Pero avanzo y llego.

Y encuentro la fuente del agua. Una tubería transparente filtra un líquido espeso y amarillento, lo separa y luego lo combina con un flujo de agua pura; un filtro inútil, perverso. Agua contaminada.

Y yo sé que debo ir más allá, más allá del agua. Donde nacen ambas corrientes, la limpia y la turbia. Y eso está en lo subterráneo.

El tiempo absoluto y la línea directa (sueño)


Sueño, realidades…

SALTO AL REVERSO

Hace poco que volvieron mis sueños, después de una larga sequía. Entonces, pesadillas de muerte; entonces, persecuciones de asesinos; y yo, ocultándome para proteger mi vida. Todo eso.

Pero lo que pasó anoche… Tengo que obligarme a ponerlo en palabras porque pienso que es importante, esencial. Creo que entendí un mensaje superior sobre cómo funciona esto: la vida, la muerte, el mundo.

Dormía, en un sopor profundo. Quizás esto podría ser atribuible al delirio de la enfermedad, pero nada de esto lo he inventado. Soñaba. Y advierto que las imágenes son lo de menos: lo importante es el sentimiento.

Subía las escaleras hacia un lugar lleno de seres, lleno de cosas. Un supermercado, podrían llamarlo. Pero no.

En lugar de gente, había espíritus. No eran personas de carne y hueso. Había seres que eran muerte y uno de ellos me hablaba directamente. Su rostro tomó la forma de una calavera, para que…

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#muerte (sueño)


Logré retener apenas un fragmento de sueño:

Una alarma lejana sonaba durante lo que me parecieron horas.
Yo veía la palabra “muerte” escrita en todos lados,
con hastags y todo,
en las paredes de mi mente:
#muerte #muerte @muerte.
Y entonces sentí que un avión se estrellaba contra el suelo,
y yo iba en él.
#muerte @muerte #muerte.

Y al día siguiente, una enorme mariposa negra posada frente a mi puerta.

Foto por bsabarnowl on Flickr bajo una Creative Commons license.

Foto por bsabarnowl on Flickr bajo una Creative Commons license.

Muerte, muerte, muerte (sueños)


¡Oh, mi mente se empeña en soñar con muerte! Tres sueños: La muerte de alguien más, la mía y la provocada por mí.

I

A esa señora se le habían muerto sus dos hijos y su esposo el mismo día. Otros voluntarios y yo colocábamos una antorcha en su memoria, tan alta que quemaba las copas de los árboles. Subí la escalera desde el jardín y ahí la encontré: la señora iba enlutada de pies a cabeza y acompañada de su padre. Era alta y tenía el cabello negro y corto, su rostro expresaba dolor, pero también un gran temple.

Yo caí a sus pies, llorando por ella, llorando lo que no lloraba ella.

—¿Por qué lloras? —me preguntó el señor del cabello completamente blanco.

—Porque los mataron a los tres, el mismo día.

—¡Hijos de puta! —exclamó el hombre, y yo supe que se refería a los asesinos, los terroristas.

Ella no dijo nada.

II

Que iban a matarme. Estaba condenada a muerte. Era la forma en que más temía morir (la segunda era Sigue leyendo

Hombres en llamas (sueño)


Dos hombres estaban en llamas en medio de la plaza. El fuego era azul. Sus ropas se habían fusionado con su piel chamuscada, sus rasgos literalmente se derretían. Yo veía la agonía en sus rostros y me preguntaba por qué nadie les ayudaba.

Hasta que me di cuenta de lo que sujetaban en las manos. Aún en su dolor, sostenían frascos con algún líquido dentro: ácido o alguna sustancia que seguramente explotaría y nos mataría a todos. Iban a inmolarse, pero nos destruirían a nosotros también.

Y entonces vi el terror en los rostros de los demás. Y mi piedad hacia ellos se convirtió en horror y pánico. Quise correr y alejarme de aquella plaza antes de la explosión, antes de la muerte.

fuego liquido

Foto: SXC