Corredores, sangre, agua (sueño)


Por supuesto, volverían los sueños.

Ante mí, corredores débilmente iluminados. La luz sale de las puertas entreabiertas a los lados del largo y retorcido pasillo. No me interesa entrar en ellas; sólo quiero ir más adelante, hacia aquello que estoy buscando. Eso que me llama con sonido de agua y un olor a sangre que me golpea en la boca.

Alzo la cara y avanzo decidida en su busca. Junto a mí, alguien titubea y se queda al lado del camino, aterrorizada por los sonidos que salen de las puertas. Ella vacila pero yo avanzo, dirigida por el oído y por el olfato, y por la voluntad férrea.

Tras una puerta entreabierta, veo una habitación y una cama. Y una anciana sin piernas me mira entristecida, mientras su compañera sin brazos niega con la cabeza. Sigo caminando, y dejo atrás las luces neón y el sexo que suenan desde otro cuarto.

Trato de correr y las piernas avanzan lento. Desesperadamente lento. Pero avanzo y llego.

Y encuentro la fuente del agua. Una tubería transparente filtra un líquido espeso y amarillento, lo separa y luego lo combina con un flujo de agua pura; un filtro inútil, perverso. Agua contaminada.

Y yo sé que debo ir más allá, más allá del agua. Donde nacen ambas corrientes, la limpia y la turbia. Y eso está en lo subterráneo.

(Dizque) alma gemela


(Soñé que) debía ir en busca de mi supuesta alma gemela. Alguien me había dicho dónde encontrarlo, y yo seguía sus instrucciones.

Conocía el edificio. Subí al elevador de la izquierda, no al de la derecha como siempre hago. Y de inmediato me arrepentí: No funcionaba bien, parecía detenerse más tiempo del normal en cada piso. Para cuando llegó al tercer piso, literalmente las paredes del elevador se me venían encima, eran como paneles de seda color rosado. Claustrofobia.

Sigue leyendo

Correr sangre


Me quedé dormida sólo un minuto y soñé que comía aquella pequeña hoja verde que siempre me daban para adormecerme. Y de repente, bajo los papeles en la mesa, veía correr sangre. Descubrí que la sangre manaba de mi brazo, de una herida abierta en diagonal. La sangre corría abundantemente, sin control, roja brillante, extremadamente cálida.

Y pensé…