Retazos


Era mi último día en el trabajo (de nuevo… aún no lo supero, ja). Trabajaba desde casa y no avanzaba mucho porque tenía que hacer un ensayo. No podía estar checando Reuters, le decía a Alex.

Después de un día desesperante, terminé y fui a la oficina a despedirme de todos. Me dejaron entrar sin la credencial. Allí estaban todos, como fuera de un salón, platicando y relajándose (definitivamente un sueño ja ja). Como si fueran niños de prepa, echando novio.

Platicamos y quedamos en ir a comer, pero de repente estábamos en un salón de clases. Yo me senté en una barda elevada, bromeando con mis compañeros de la escuela. Aquella maestra de inglés de la secundaria me preguntó que por qué había faltado. Le dije que tenía un problema con Banamex y tardé en solucionarlo porque me investigaron por fraude.

Luego estaba sentada en el fondo del salón, con mi hija en brazos. Trataba de alimentarla. Era sólo un bebé, pero ella hablaba conmigo. Era rubia.

Cuando salí, fui a la entrada y me encontré con que el vigilante no estaba. Sobre el escritorio había una bolsa con papeles que tenían mi nombre escrito. Supe que era la correspondencia que no me habían pasado. Iba a llevármela cuando vi algo perturbador: dentro de la bolsa había varios dedos humanos. Dejé todo donde estaba.

Boda


Que tenía que sostener en mi mano una cucaracha enorme.. Era como un escarabajo, duro y cuadrado.
En mi asco, lo apreté demasiado y le empezó a salir un liquido viscoso color lila. Estaba en riesgo de matarlo y no debía.
Por fin llegué a un lugar donde pude meterlo a un cajón. Aghhhh.
—–
Estaba en un hotel, encerrada con varias personas que tenían un problema mental o algo. Yo era una de ellas.
Cada quien tenía un cuarto. En el de alguien había un bebé en una canasta, a oscuras, había que ir de vez en cuando a cuidarlo.
—–
Tenía que ir a comer a casa de mis papás, pero al salir, la policía nos agarraba y nos llevaba ante el juez.
El asunto era por una vez que habíamos estado en Cuernavaca, según haciendo escándalo en la vía pública. Me preguntaron si los shorts que llevaba eran demasiado provocadores, dije que no porque no lo eran.
Yo sentía que todo aquello era una estupidez, yo sólo quería irme. Mi sentencia se vería reducida si en mi vida había hecho obras sociales, pero no me tenían en cuenta todo lo que hice en la Guay.
La sentencia fue exagerada. Mi papá estaba allá afuera y yo me alegraba de que fuera el día de mi boda porque así no sufriría su enojo. Ya no volvería a esa casa.
Me senté en el suelo, viendo a la gente que salía vestida y preparada para la ceremonia.
Entonces, era la boda de Sheila, vestida de blanco.
Se organizaba la procesion antes de lo que yo esperaba y me formaba hasta atrás, sola.
Entraba y me pregunté porque no bailábamos. Ah… Era la boda de Thabata. La vi de pie frente a la inmensa plaza de piedra gris, vestida con un vestido morado con vetas y el pelo medio recogido. Muy guapa.
El escenario era impresionante: un semicirculo de bancas de piedra pulida. El cielo totalmente abierto, al atardecer y pocas nubes de colores. Una brisa fuerte y agradable.
La gente tomaba asiento a su alrededor, las damas vestidas de lila.
Me senté lejos. Hasta que vi que Thabs estaba muy nerviosa y me senté frente a ella. Le pregunté que qué pasaba, me dijo que el Nigger no llegaba, que estaba apenas en Lago. Pero había tiempo y había que tener paciencia. Ella fue a hablar con los tipos de la música.
Alguien al lado de mí me dijo que yo lucía embarazada. Le pregunté si lo decía en serio y después de poner su mano en mi panza dijo: si, 24 semanas… Hice el cálculo y pensé que era demasiado.

Baby


Los temas que discutí durante el día se mezclan de forma extraña en mi mente, en la noche:
En una plaza, varios escuchábamos a alguien que hablaba sobre el fin del mundo, el Armagedón, el Apocalípsis. Decía que Dios atendería primero a los bebés o a aquellos relacionados con ellos, que los salvaría a ellos por una cuestión de la letra ‘B’: “baby”, “(To be) born”.
Yo me alegraba por mi hermano y su familia, y en cuanto a nosotros, pensaba en que quizás para esas fechas (del fin del mundo) ya habría sucedido algo (mmm… no planeado). Hacía cuentas de 9 meses con mis dedos desde enero o hasta enero, ya no recuerdo bien.

Mi novia (jajaja)


Que yo andaba con otra chica… Llevábamos años juntas en secreto y éramos muy felices.

Estábamos en una reunión y decidíamos que era hora de sacarlo a la luz. Sentadas en un sillón, nos tomábamos de la mano y nos besábamos. Los amigos disimulaban su impresión, aunque se veían sorprendidos.

Le susurré a ella: «Deberíamos tener una hija. ¡Ya sé!, yo tengo una y tú tienes otra»… 🙂

La sensación era de alegría y tranquilidad.

(Sinceramente, creo que ha sido demasiada información sobre matrimonios y adopciones de gays para mi mente susceptible)

Apocalipsis


Yo estaba trabajando en una larga nota sobre automotrices, en la cocina de mi casa. No sé por qué salí al enorme jardín, abandonando la computadora allí.

Junto a un árbol encontré a un bebé. No sé decir si era mío, pero lo tomé en mis brazos para protegerlo de la lluvia que empezaba.

Entonces, llegó una chica para avisarme que habían tenido que cerrar el ala de la casa donde se encontraba la cocina debido a la lluvia, que ya para entonces era un diluvio.

«Mi nota, maldita sea», pensé, aún llevando al bebé conmigo. «Pienso que en algún momento debí haberle dado ‘guardar’ en el Einfluss», le dije a mi madre. Le pregunté si podía entrar a la cocina y ella me mostró que la puerta estaba bloqueada.

Decidimos salir cuando la lluvia cesó, dejando la sensación de un Apocalipsis. En una calle encontramos a un grupo de gente, nos sentamos a una mesa a comer con ellos. Miré hacia el horizonte, el cielo estaba oscuro, parecía que ya era de noche y las estrellas tintineaban con fuerza. Me pregunté si era producto de otra alucinación visual originada por mis migrañas, pero no: mi padre dijo que las luces temblaban y vimos pasar un grupo de estrellas fugaces… o ¿naves?

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La invasión y mi hija (I)


(Soñé que) salí de casa y caminé  hacia el gran complejo que era como una ciudad en sí misma. Me registré en uno de los viejos hoteles, color rojo quemado. Tomé mi llave y salí a recorrer el lugar. Entré a un edificio en el que había salones de clases. La gente allí parecía conocerme, saber que era nueva. Me decían «Carla, porque no vuelves a casa a dormir». Y yo me negaba porque sabía que estaba perdida.

Desde que salí del hotel me propuse recordar la ruta a detalle, debido a que conozco mi escasa habilidad espacial y sé que me es muy difícil ubicarme. Pero no pude encontrar la ruta de regreso. Vagué por calles a la luz del sol, tratando de encontrar el punto de partida. Había un teclado en la banqueta… En el piso de piedra era posible teclear las letras y estas aparecían grabadas en algún otro sitio del suelo. Nada de grafitis o pintas hechas a mano.

Caminé, vagué… me encontré a un chico de unos 17 años, apresuré el paso. Él me dijo: ¿Por qué huyes?. Lo miré y supe que nos conocíamos. Le dije que estaba perdida y le pedí un toque del cigarro que fumaba.

Me ayudó a llegar al edificio de los salones. Una vez allí me quedé sola y comencé a volar como suelo hacerlo en mis sueños: en posición horizontal (cual si estuviera nadando) y casi al ras de suelo. Había gente allí bebiendo o sólo platicando en las mesas y me miraban extrañados. Alguno preguntó: ¿Carla, por qué vuelas? Y yo dije: «Porque yo sí puedo y ustedes no».

Busqué, aún volando, una salida al lugar. A través de una ventana salí al exterior. Me encontré en una explanada enorme. Caminando, descubrí edificios gigantes de empresas como Airbus y bancos estadounidenses.

Sentí que algo no andaba bien, esos aviones volaban muy bajo. De pronto vi venir uno hacia mí, iba a aplastarme… ohh no, eran dos. Todos caían. Había algo disparándoles, eran máquinas que lanzaban lásers.

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