L (sueño)


Que todos se iban menos nosotros; D me lo anunció y me ofreció café. En ese mundo paralelo extraño, esa realidad alterna de algunos sueños.

Y el café en el otro mundo se sirve en metal, parece.

Pero lo importante era ella; ella y su padre, que eran tan parecidos: la piel en bronce, el cabello negro, los ojos oscuros y sonrientes, la preciosidad. Y ella, de seis años, contaba un cuento sobre su papá. Y ella me abrazó cuando dijeron «mamá».

Bebé


Me atraes hacia ti,
cabeza con cabeza:
descubriste que me puedes abrazar
si me jalas las orejas.

Ojos contra ojos,
boca contra chupón,
nariz contra nariz,
corazón contra corazón,

soul against soul.

Te hice un beso esquimal
y te echaste a reír.

Y pensar

que pensé que te perdí
cuando quise que te fueras,

que pensé que no vendrías
cuando no quise que vinieras
y luego cuando sí.

Pero te encontré en la pradera…

Te pensé estrella
y eres sol.

Te pensé abstracto
y eres materia.

Me pensé piedra
y soy ternura
(aprendida).

Nos pensé muerte
y somos vida.

¿Me has perdonado?

Pero ¿y ella?

«Selfie zzz», por Crissanta.

Madly :)


No, I don’t like cars.
But now my bag is full of them.

And certainly
I don’t like the
‘ba-ba’… balón,
or to play futbol.

And no, my name is not ‘dadá’
or ‘dedé’,
or just a plain loud cry.

Nor do I like the perpetual chaos
and the mess.

Oh, boy, but how much I laugh these days.

: )

And how thrilled I am now
to see a helicopter
or a ‘cuac’,

la lavadora,
el coche
o el ‘guagua’.

And how scared I am
of your ‘cara de monstruo’
or your shark bites.

And how grateful I am
when you fall asleep
in my arms.

But more than that,
I am madly in love
with the perfect cabezota
that you have.

And I absolutely did love
the way you said today
‘ma-má’.

: )

Cuadrícula


Tus ojos ante la luz
que cuadricula el espacio,
tus ojos ante la luz,
enamorados.

Es que recuerdas el prado,
el resplandor deslumbrante
donde nos encontramos.

Es que recuerdas
el brillo inexpresable
del otro lado.

Tus manos sobre mí
—tan suave tacto—
siempre buscando
y aferrando;
contacto amado.

Tu boca adorada
—tus besos de calor—
es la risa y la sonrisa,
la exploración.

Es que buscas la vida
y recibes amor.

Tus ojos ante la luz,
encandilados.
Mi vida ante tu vida,
dedicada.
Mis ojos ante tus ojos,
entregados.

 

Publicado originalmente en Salto al reverso: Cuadrícula.

El ojo del universo


El cuerpo no responde,
el alma
se concentra en el dolor.

El azul marino
—¿o el negro?—
la devora,
y pides perdón.

No hace falta.
Yo comprendo y no:

las opciones se reducen
al extrañe o el destroce,
la implosión o la explosión;
la sinrazón.

Y me miras fijo:
«Yo sé tus pensamientos».
Sí y no.

Ellos no, pero yo los veo todo el tiempo.

El ojo del universo
observa desde lejos
nuestra obsesión.

Y cantamos los recuerdos
en los giros de los bailes
alegres y tristes,
sin redención.

Hablamos de nuestros hijos
que no están presentes.
«Yo sé tus pensamientos»,
dices.
Y no.

Ellos no, pero yo los veo todo el tiempo.

Y el ojo del universo
arroja su mirada
ubicua y silente,
y no sabremos nunca
si tenemos su perdón.