Hada (*Segunda Experiencia «La Poesía no muerde»*)


Comparto esta colaboración artística para ‘La poesía no muerde’. Gracias a Hélène por la oportunidad y a las artistas que participaron. Es un honor.

Avatar de Hélène LaurentLA POESÍA NO MUERDE

Ángela Alonso Ángela Alonso

HADA

Quédate así:

ojos cerrados

saboreando el mar

y el humo del cigarro.

Eres mío un momento

y yo soy un hada.

Salimos al balcón

vestidos de gala.

La ciudad nos acalora,

el evento acaba.

Mi vestido es rojo,

decimos cualquier palabra.

Quiero oler tu cuello,

no me atrevo.

Luego, ojos cerrados

y silencio.

Y eres mío un momento.

Quiero ser tu hada.

Entonces digo tu nombre

—            —

y tú dices el mío

—         —

Y todo rima,

todo encaja.

Abres los ojos,

me ofreces tu mano.

Sonríes.

Sonrío.

—Vamos.

 

Siguiendo los pasos de la creación:

Poema: Crissanta (Ciudad de México, México) http://poesiainteractiva.wordpress.com

Imagen: Ángela Alonso  (Sevilla, España) www.aloranda.wordpress.com

Voz: Ana Fernández García ( Cáceres, España)

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Pequeño


Una colaboración en forma de poema para una hermosa fotografía de Manuel Alonso de bosquebaobab.wordpress.com

Avatar de bosque baobabBosque Baobab

De entre todos,

eres al que menos temo,

el más inocente,

calmo,

bello.

 

No niego, pequeño,

mi sobresalto al tacto.

Las caricias nítidas

alertan mi piel herida.

 

Yo siempre espero el daño,

la mordedura, la ponzoña.

Y tú, simple cosquilleo,

libre de veneno.

 

Atrevido, atento,

hiciste tuyas mis manos.

Construiste vías,

guaridas,

atajos.

 

Y nos miramos.

 

Te dije en susurros

vete.

Vete, pequeño.

Mi rudeza innata

herirá tu cuerpo.

Mis ciudades grises

cortarán tus vuelos.

 

Se desvaneció el rubor

de tus alas de viento.

 

Y te fuiste y no.

 

Vuelves a veces

por las tardes

con el sol.

mariquita

Poema: Carla Paola Reyes ( http://Crissanta.com )
Fotografía: Manuel Alonso ( Bosque Baobab)

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Oración imperativa


Tú eres mi piedra,
la que quiero arrojar por el acantilado
a aquella playa en que batían las olas,
en que despedazaban.

Y yo soy tu piedra,
la que quieres arrojar por…

Y aquella playa nos gustó,
sí, a las dos.

Digo lárgate,
pero no te irás.

Serás mi compañera
e idea
hasta que tú ganes
de alguna manera.

Pero mientras tanto callarás
y harás lo que yo diga.

Y no te lo pido desde el desgano.
Te lo ordeno desde la cima
del acantilado
con los ojos secos,
desde el dominio de ti, de mí,
de lo que haya pasado.

Solo así,
pequeña odiada piedra,
serás mi perra.

Nivel


Esto se llama el nivel.

El cabello cae desordenado.
Y no hay razón.

Es como cuando veo fantasmas
y no puedo explicarlo.
Pero están.

En el nivel no hay sentido
ni explicación,
sólo yo
y el infinito que observo,
los ojos cansados,
el alma atenta.

Recuerdo cosas que no he vivido.
¿Te pasa a ti lo mismo?

Poder quedarme aquí,
traerte conmigo.

Mariposas


Prefiero pensar que son mariposas
las ideas que revolotean mi cabeza,
cuando estoy dormida y despierta.

—No saben salir de mí—

Pero sé que son polillas negras
de aquellas que anuncian muerte
como la que yo una vez fui.

—Buscan luz y no hay—

Se estrellan en las paredes,
chocan contra muros de la mente.
Me gritan sin fin.

—Sáquenlas de allí—

Y en el cuerpo no hay nada más.
Por dentro, dolor en cada fibra,
en carne viva.

—¿A dónde han de ir?—

Imagen: Crissanta

Imagen: Crissanta