Testimonio


Avatar de Carla Paola ReyesArte y denuncia

Poema inspirado en el testimonio ante la corte de la gimnasta Aly Raisman, medallista olímpica, en contra del exmédico del equipo de gimnasia de Estados Unidos Larry Nassar, condenado a 175 años de prisión por múltiples cargos de abuso y agresión sexual en contra de más de 150 niñas y adolescentes. Raisman es una de las más de 150 mujeres que presentaron testimonio en su contra. 


Rabia
totalmente justificada
cuando por fin se puede alzar la voz.

En el centro
del cuerpo,
el fuego
del coraje.

Es decir,
enojo/valentía.
Es decir,
valor/ira.

Es decir,
el coraje
que lleva a la reivindicación
del derecho propio,
de la dignidad antes perdida.

¿Sabes lo que se necesita
para conjurar
ese momento de determinación feroz
tras el daño devastador
que personas como tú
le hacen a la razón?

Días, semanas, años
de postración,
de vergüenza, de dolor,
de silencio y de confusión.

Sufrimiento…

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Antología I – Salto al reverso


Ya está publicada la primera antología de Salto al reverso ❤

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Antología I
Salto al reverso

Salto al reverso presenta su «Antología I», el primer volumen de una recopilación anual de las obras destacadas de su blog (saltoalreverso.com) y de sus convocatorias abiertas en las redes sociales.

A través de esta publicación, buscamos reconocer la labor creativa de nuestros autores en los géneros de poesía, relato, fotografía e ilustración, y compartir estas piezas con los lectores interesados en el arte y la literatura.

Salto al reverso es un blog y una editorial. Somos poetas, cuentistas, fotógrafos e ilustradores. Somos una búsqueda, una exploración creativa.

En esta primera antología participan 30 autores de Chile, Colombia, Ecuador, España, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela con obras inéditas, creadas para nuestras convocatorias.

Esta recopilación se ha reunido gracias a las votaciones quincenales de las obras publicadas en nuestro blog durante 2017. También realizamos dos convocatorias temáticas: «etéreo» y «recuerdo». En las…

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End


(Nobody will understand
the ways I talk to myself.

Remember that day…?)

¿Recuerdas ese día
en que miraste fijo a la pared,
la cortina rosa,
el viento sin aire,
y no te pudiste mover?

¿La vez que lo viste a él
en el cajón de la cocina,
en el piso de la cocina,
en la pared rojiza,
en el atardecer,
en la letra e?

Y supiste que era él
en ese instante:
el final,
la muerte,
the Death,
the end,
la letra e.

«Locura», por Crissanta (video)


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Presentamos un video para despedir a nuestra autora destacada del mes, Carla Paola Reyes (Crissanta).

Más información aquí: Autor destacado: Carla Paola Reyes

Los invitamos a visitar su página: carlapaola.com

La obra es «Locura», un poema publicado originalmente en la revista 6 de Salto al reverso.

De nuevo felicitamos a Carla y agradecemos su labor y sus obras para nuestro blog. Consulta la lista completa de autores destacados, aquí: Autores destacados.


Próximo autor destacado

Felicitamos a Carlos Quijano (carlosquijano.com) por haber sido elegido el próximo autor destacado de Salto al reverso.

Los invitamos a seguirlo en las redes:

Twitter: twitter.com/PComunes
Facebook: facebook.com/blogpalabrascomunes

Nuestro autor fue elegido mediante una votación del consejo editorial (valor 50%) y una votación pública (valor 50%).

Votación unánime del consejo (valor 50%)
21% en la votación pública (valor 10.5%).
TOTAL: 60.5%

De esta manera, superó a Chistín Bonetto y Fabio Descalzi…

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Dos obras por Crissanta


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Crissanta es la autora destacada del mes en Salto al reverso. Pueden ver sus obras para nuestro blog dando clic aquí y visitar su blog en crissanta.com.

Compartimos con ustedes dos de sus obras.


Estoica

Melancolía insoportable,
inexpresable.
Desesperación salvaje,
inexpugnable.

No diré una palabra,
no cederé una lágrima.
Todo morirá en mis labios,
partidos de silencios,
amargos de palabras,
de explicaciones vanas.

Todo quedará en mis adentros,
anegados de sentimiento,
de cuchillos rotos,
de océanos inmensos.

Y mis manos,
esos instrumentos
de amor y consuelo,
de tortura y miedo,
abrazarán mi cuerpo
para que no se rompa,
contendrán la furia
y el impulso innato,
oscuro,
insensato.

Y se clavarán las uñas
en mis palmas,
en mis brazos,
en mi almohada.

Y gritaré hacia adentro,
y maldeciré mi alma.

Y sonreiré mañana,
estoica,
desdichada.


Encanto

Llego a verte, emocionada, nerviosa.

De inicio, no nos entendemos. Estás ofendido porque te…

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Lucha/huida (sueño)


Había muchas personas hablando en el estacionamiento del edificio. Las excavaciones de revisión tras el terremoto habían puesto al descubierto algo escalofriante. Debajo de los cimientos, estaban enterrados los cuerpos de un adulto y cuatro niños. Al parecer, el padre había matado a los hijos y luego se suicidó.

Había agua en el subsuelo. Era como si hubieran sido enterrados en agua.

Alguien pidió algo para mirar a través: un visor, unos goggles. Yo dije: «Yo tengo». Y subí por las escaleras a buscarlos. Apenas llevaba algunos escalones cuando escuché gritos abajo, gritos de terror y de advertencia. «No bajes», decían. Así que corrí escaleras arriba, en huida.

Entonces los sentí tras de mí. Corrían como humanos, pero eran bestias. Algo animal había en ellos, con fauces, hocicos de dientes afilados, con piel ¿transparente?

Traté de entrar en cualquier puerta, estaban cerradas. Llegué al departamento en el piso más alto. Parecía un penthouse. Estaba abierto. Entré y cerré la puerta tras de mí, a centímetros de ellos.

Golpeaban sin control contra la puerta mientras yo buscaba algo con que defenderme, algo con qué pelear. Encontré entre mis cosas una navaja y un sacacorchos en espiral. Con eso se llevaría a cabo la lucha.

Me asomé hacia el estacionamiento por el balcón. La pelea abajo estaba siendo ganada por las fieras; los vecinos corrían hacia las salidas y eran abatidos antes de llegar.

Entonces vi al líder. Un hombre; él no era una fiera sino un ser humano, rodeado de otros tan pensantes como él. Alzó la vista y me vio en el balcón. Sentí el terror de siempre, tan antiguo y tan conocido, tan intenso.

Los vi correr hacia el edificio y los oí subir por la escalera. Venían por mí. Todo esto era por mí.

Me preparé para esconderme y permanecer quieta.

A diferencia de las bestias, ellos sabían abrir la puerta. Cuando entraron, me había acostado lo más plana posible en el piso del balcón para no ser vista.

Registraron el departamento y entonces uno de ellos me vio, un subordinado. Trató de salvarme. Dijo: «Aquí no hay nadie». Por supuesto, el líder no le creyó y se asomó.

Cuando sentí la muerte inminente, su presencia de muerte sobre mí, preferí saltar yo misma a ser asesinada.

Y me lancé del balcón.

Pero no morí. Seguí viva tras la caída y eché a correr hacia la salida. En huida, en adrenalina, en alerta. Huida.

Desperté.