Recuerdo


Es la última vez
la última vez
la última vez

que voy a verte

que te dejaré entrar por mi puerta
desarmada y desnuda

que caeré de rodillas en cuanto te vea
y quedaré postrada una tarde y un día

Es la última vez que caerá la lanza
que te miraré confundida y avergonzada

que sentiré que mi voz
es un tono sin emoción
que creeré que he muerto
aunque sea por dentro

Es la última vez
la última vez
la ultima

que sentiré esta derrota
esta desgracia

Yo te traje
te llamé a mi presencia
por mi voluntad

Y si lo hice, fue para sangrarte
para batallar

Y aunque las heridas serán solo mías,
sangre nueva correrá

Despidámonos y hiere,
acabemos ya

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Invertí los números,
desafié las apuestas,
y cambié mis opciones
por materia.

Materia de vida,
materia de risa,
y belleza
y compañía
y alegría.

Yo,
las puertas abiertas,
la vida.

Y tú,
mi puerta siempre abierta,
mi vida.

Casi nunca te hablo,
así, en estas palabras,
pero es más que nada
porque te tengo cerca.

Una mirada basta
y el abrazo en la mañana.

A ti, a quien amo
como a jamás nadie
sólo he sabido decirte
siempre: gracias.

Así que, yo
y tú
y las amadas puertas.

Lo tengo todo esta noche
y todo en esta vida.

(Y esta mañana,
eres lo único que falta).

Ah, vida nueva.
Dios, gracias.

Boy


I think I saw you
—boy—
through a tunnel,
through the ether.

And I was left speechless.

But I understood.

I was thinking of her;
her wrist tied to mine
with a string.

¿Would you accept
to be bound to me,
too?

My eyes were staring at the drops.
In front of me, the water, the wall,
and surrounding me, the mist
and the presence of everyone I love.

And there I saw you.

And I got it, boy,
that you are a soul.

Beau-ti-ful soul.

My lips were silenced,
my heart was struck.

I dreamt of you.
And I understood.

Fotografía: 'Kite on a finger' por Daniel Herd / CC BY

Fotografía: ‘Kite on a finger’ por Daniel Herd / CC BY

Saña


No importaban
cuando la vida era una interrogante
y un mirar obsesionado hacia la ventana.

Eran compañeras, afirmaciones de intenciones,
listones que acariciaba y atesoraba.

Sé que me oyeron explicar que eran necesarias.

Y en lugar de quedar calladas,
se arremolinan.

Pero no soporto más estar arrodillada;
la mano escudando los ojos para no ver la bala
cuando finalmente se dispare el arma.

Si no se disparó entonces,
¿por qué no dejo de soñarla?

Si ayer me dormí sonriendo
¿podríamos omitir esto;
este despertar oscurecido
estas maldiciones dañadas?

Si ayer me dormí sonriendo,
—pesadillas—
¿por qué se ensañan?

Cometa


Las frases que nunca oí
son pronunciadas.

Las revelaciones llegan,
los misterios me desvelan.

Varias líneas cruzan en mí y me atraviesan.
Varios hilos tiran de mí y me proyectan.

Si sigo alguno de ellos
me perderé como un cometa.

¡(…)!

Acabo de volver
y todas mis pesadillas se alejan.

Acabo de nacer;
las maravillas me secuestran.

Y abro los ojos apenas.

Las olas y nuestras almas


El lugar no existe.
El pasaje desafía toda lógica,
como tú, y sin embargo
sucede.

Una ola se une con la otra.
Todo transcurre de prisa,
como sucedió
con la hermosa violencia
con que amé tu alma
la vez primera.

Avanzan por ambos lados,
midiéndose.
Se dicen cosas a la distancia,
y una vez que están cerca,
se abalanzan en un abrazo
bello, rudo, enamorado.

Y luego se apartan.

Si, y sé que lo sabes,
porque vienen de aguas distintas.

Pero vuelven y se abrazan,
vuelven y se abrazan,
vuelven y se abrazan.

Y así juegan para siempre ellas,
las olas,
nuestras almas,
desde hace eternidades,
desde apenas días.

Y nunca mueren, amor.
Y siempre se aman.

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Agua y palabra


Una invitación más a que lean nuestra revista de Salto al reverso y mi humilde aporte poético a ella, junto con mi agradecimiento a todos los que me acompañan en este proceso de creación.

Avatar de Carla Paola ReyesBLOG SALTO AL REVERSO

He pedido a los autores que enviaron obras con el tema ‘El proceso de creación’ de la revista #2, que compartan sus obras en el blog, para que podamos comentarlas y darles más difusión. Siguiendo esto, les dejo un poema sobre mi propio proceso de creación, dedicado a ustedes, compañeros, que me han dado tanto, tanto, tanto. ¡Gracias!

Antes era una lanza,
arrojada contra mí,
y me atravesaba.

Es decir, el dolor
es decir, sorpresa llana.
Y de allí nacía ella,
mi palabra.

Una explosión interna,
agua turbia rebasada
en el pozo de mi alma.

Y el agua siempre escapaba.

Tinta, pluma y libretas,
todas nosotras empapadas.

Aún ahora es el agua
la materia de mi palabra.

Pero algo ha cambiado.

Ahora estoy
en un prado bajo el sol,
seca, cálida, calmada.

Sé que si viene la lanza
podré escucharla
aun con los ojos cerrados,
bajo la luz anaranjada.

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