Gris


SALTO AL REVERSO

El dolor
no es ya el abismo
que mirabas
boca arriba
escrutando el techo
sin respuesta.

El dolor parece ser
—ahora—
una flecha
que miras de frente,
apuntando a tu mente.

De cualquier modo,
no lo quiero,
no lo deseo,
quiero alejarlo de ti,

de tu pecho,
de tu boca,
de tus ojos,
de tu frente.

Ver la entrada original

31


Invertí los números,
desafié las apuestas,
y cambié mis opciones
por materia.

Materia de vida,
materia de risa,
y belleza
y compañía
y alegría.

Yo,
las puertas abiertas,
la vida.

Y tú,
mi puerta siempre abierta,
mi vida.

Casi nunca te hablo,
así, en estas palabras,
pero es más que nada
porque te tengo cerca.

Una mirada basta
y el abrazo en la mañana.

A ti, a quien amo
como a jamás nadie
sólo he sabido decirte
siempre: gracias.

Así que, yo
y tú
y las amadas puertas.

Lo tengo todo esta noche
y todo en esta vida.

(Y esta mañana,
eres lo único que falta).

Ah, vida nueva.
Dios, gracias.