Día 4 – NaPoWriMo
Atemporal y sin espacio
solías abrazar dormido,
mi cuerpo caído,
mi espíritu confiado.
Después del sueño entregado
no había sombras ni vados
restando luz a tus ojos
castaños. Sigue leyendo
Día 4 – NaPoWriMo
Atemporal y sin espacio
solías abrazar dormido,
mi cuerpo caído,
mi espíritu confiado.
Después del sueño entregado
no había sombras ni vados
restando luz a tus ojos
castaños. Sigue leyendo
Entré volando a través de las rejas doradas que cercaban el enorme jardín.
Adentro, todo era una fiesta sobre el pasto, la gente bailaba y conversaba en pequeños grupos y comía en picnics sobre manteles.
No sé por qué me obligaron a salir casi desde que entré. Iba rodeada por una escolta, pero un hombre trataba de alcanzarme a pesar de ello. Cuando logró acercarse supe que lo conocía. Era ‘él’. Por supuesto que era ‘él’, pensé.
—¿Todavía recuerdas esa canción? —me preguntó.
—Sí, siempre la escucho cada vez que (¿?). —respondí. Sigue leyendo
Llegando tres días tarde al NaPoWriMo (National Poetry Writing Month), el evento que se trata de publicar una poesía al día durante un mes, comenzaré a publicarlas en este blog.
Haré un poco de trampa, porque también estoy tratando de completar el Camp NaNoWriMo, el evento en el que debes escribir una obra en un mes. (Abril es un mes importante, ya se ve).

La trampa será que a veces colocaré ligas a poemas ya escritos anteriormente en ese blog o en otros blogs, o a veces recurriré a poemas escritos en el pasado remoto.
Será interesante saber si alguien más de ustedes está participando o se anima a participar en estos retos. Sigue leyendo
Publicada originalmente en Marimarus
Desde la lejanía de los años
me acuerdo,
mi amor pequeño,
mi cielo,
que tus besos sabían a café,
a canela, a miel y a menta,
y a sabores que nunca probé
(sólo en ti)
(sólo en ellos)
Desde la ruina del tiempo
recuerdo
que tú decías siempre que mi piel
tenía aromas que nunca oliste:
a brisa, a algodón y a espliego,
a manzanas recién cortadas,
a jabón mezclado con té Sigue leyendo
Les comparto el sueño de un talentoso compañero escritor:
Llegué al hospital acompañado de mis padres, no tenía idea de a quién íbamos a ver. Entramos y ahí se encuentra toda mi familia. Primos, tíos, hermanos… Todos juntos con caras de tristeza.
Todos parecen ignorar el hecho de que yo acababa de entrar, la tristeza no los dejaba fijarse en nada. Comienzo a caminar por los pasillos y me parece ver de lejos a mi tío abuelo, el cual había muerto unos años antes. Corrí a donde mi familia a contárselos y…
Para seguir leyendo haz clic aquí. Para leer más sueños y relatos como éste, visita Crónicas, sucesos y delirios, un interesante blog amigo.
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Siempre he querido conocer el mar.
Mamá solía decir que era su lugar favorito en el mundo. Cualquier playa. Cualquier lugar donde pudiera sentir la arena bajo sus pies y la sal en sus labios.
Solía contarme como ella y sus amigos subían al coche y manejaban durante horas para llegar al mar. Y en cuanto llegaban a la orilla, ella se quitaba de prisa toda la ropa mientras corría hacia al agua. Y allí permanecía, nadando, luchando contra las olas, flotando en medio del océano durante minutos que parecían eternidades.
Y entonces, alguno de sus amigos la llamaba y la hacía volver. Y ese alguien la esperaba con una toalla para cubrir su desnudez y confortarla en su cansancio.
Yo sigo sin entenderlo. Por más que me esfuerzo.
No hay mucha sal en el refugio y Sigue leyendo