Fotografía: «The Same River», derivada de «Cascade River» de Josh Hild (Unsplash).
Me ha parecido cruel usar el agua en contra mía; mi elemento, mi ser.
No había entendido que el océano dentro no era mío.
No había entendido que el río…
… que el río alimentaba el estanque que subía hasta ahogarme.
No había comprendido por qué era interminable el mar eterno, renovable, el ahogo incesante.
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Estaba de pie a mitad del bosque, respondiendo una pregunta que sí/no ameritaba respuesta, como no ameritaban preguntas —ni antes ni nunca— todas mis entregas.
Pero siempre las había: la explicación, la justificación, la desaprobación, la vergüenza.
Los «por qués» y los «acaso…», ∴, el dolor desde la garganta hasta el sitio de la espada.
Estaba de pie y caí de rodillas; el río inundó el bosque y se bifurcó en dos vías: hacia un lago congelado y hacia un delta ajardinado.
Y un sol dorado arrojó una claridad cobriza sobre la desembocadura. que se dividía.
El calor bronceado evaporó el agua-arma, el ataque, el desmayo, el ahogo avergonzado.
Y entonces vi que se abría un pequeño sendero de florecillas.
¿Qué son las palabras para alguien como yo que come de ellas, que juega con ellas, que depende de ellas para no perder la razón?
¿De qué me protege una vocal, tres puntos suspensivos, una consonante elidida de una palabra que no, que no me atrevo a pronunciar?
¿Qué significa la inicial de nombres que se perdieron? Tantas connotaciones tiene una ‘a’: apodos antiguos, Atalanta, Artemisa, anomias, afasias, ahogos, asfixias, a…
¿Qué significa una ‘d’? ¿Una ‘d’ de p…, una ‘d’ de morir, una ‘v‘ de koré, una ‘e‘ de final?
¿Qué significa una ‘y’ que no es conjunción, una ‘n’ que no es negación, una ‘m’ elidida que es miedo y a la vez amor?