Mientras pasa esta hora


Avatar de Carla Paola ReyesBLOG SALTO AL REVERSO

Mientras pasa esta hora, no sé…
honestamente, no sé
no me lo había preguntado

supongo que
me sentaré
y miraré sin ver

siempre sabiendo que
las horas tristes no son mías
no son exclusivamente mías

son de todos
los que aqui estamos

son de ellos
y de ella
y de él

y de él

y de ella

y de él

oh, y también mías

…
…
…

Pasan como flechas
pero se quedan toda la vida

….

Mientras pasa esta hora, no sé…
supongo que pensaré

no en lo inclumplido
sino en lo que se cumplió

en un par de ojos sonrientes
que se acercan a los míos
y ríen

en flores rosas
y blancas
y amarillas

en un prado lleno de sol

en un abrazo que dura
toda la vida

y más allá de la vida

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Azul marino, fieras (sueño)


Él y yo habíamos deambulado durante horas por ese viejo edificio: pasillos estrechos, elevadores descompuestos. Un hartazgo extremo me dominaba ya por completo.

Y entonces vimos la salida. Un amplio puente se abría hacia el exterior, prometiendo que a su fin, sería posible dominar con la vista la ciudad que había debajo, debajo del decadente castillo en el que estábamos.

Caminamos a través del puente. Yo admiraba la obra de arte que era el cielo. Enmarcado entre un par de montañas, se dividía en franjas el azul del cielo. Nubes oscuras arriba, azul marino debajo, azul claro cerca del borde del horizonte.

Sólo pensaba en correr hasta el final del puente, ver el cielo completo, ver el pueblo debajo…

Entonces una parvada de pájaros negros voló hacia nosotros, amenazante. Tratamos de evitarlos, escudando nuestros cuerpos tras los brazos.

Pero entonces oí un sonido que me heló la sangre, la preparación gutural de lo que sería un gruñido. Y entonces vi a las bestias: una cruza entre cerdos y caballos, salvajes, negros. Mostraban sus dientes afilados mientras corrían hacia nosotros.

Entramos al castillo para huir de ellos. Nos persiguieron allí, mordían mi carne. Pero pude ver los ojos de uno y vi que su naturaleza era dócil en el fondo, muy en el fondo.

Alguien dijo en voz alta una idea, y entonces yo rebusqué en mi bolso un frasco. Y puse en las fauces de cada uno una pastilla para dormir. Y todos descansaron.

Y todos descansamos.

Corredores, sangre, agua (sueño)


Por supuesto, volverían los sueños.

Ante mí, corredores débilmente iluminados. La luz sale de las puertas entreabiertas a los lados del largo y retorcido pasillo. No me interesa entrar en ellas; sólo quiero ir más adelante, hacia aquello que estoy buscando. Eso que me llama con sonido de agua y un olor a sangre que me golpea en la boca.

Alzo la cara y avanzo decidida en su busca. Junto a mí, alguien titubea y se queda al lado del camino, aterrorizada por los sonidos que salen de las puertas. Ella vacila pero yo avanzo, dirigida por el oído y por el olfato, y por la voluntad férrea.

Tras una puerta entreabierta, veo una habitación y una cama. Y una anciana sin piernas me mira entristecida, mientras su compañera sin brazos niega con la cabeza. Sigo caminando, y dejo atrás las luces neón y el sexo que suenan desde otro cuarto.

Trato de correr y las piernas avanzan lento. Desesperadamente lento. Pero avanzo y llego.

Y encuentro la fuente del agua. Una tubería transparente filtra un líquido espeso y amarillento, lo separa y luego lo combina con un flujo de agua pura; un filtro inútil, perverso. Agua contaminada.

Y yo sé que debo ir más allá, más allá del agua. Donde nacen ambas corrientes, la limpia y la turbia. Y eso está en lo subterráneo.

Divagando con… Crissanta. La Noche


Gracias a Ikram Barcala por abrirme la puerta de su blog para reflexionar en paralelo acerca de lo que significa para nosotras la noche. Les dejo el post:

Avatar de IkramBarcalaLa inmortalidad del cangrejo

Nueva entrega de Divagando con… La verdad es que cada vez me gusta más esta cita. Por un lado, me obliga a no abandonarme con el blog, y por otro -y sobre todo-, porque me da la oportunidad de recibir en este rinconcito del ciber espacio a bloggers que sigo y admiro.

En este caso se trata de Crissanta. Un lujo por partida doble. Por un lado, en Realidad alterna nos regala su poesía más íntima; y por otra, con Salto al reverso nos da una lección magistral de lo que significa compartir y unir esfuerzos en pos de la creatividad.

Gracias Crissanta por acceder a compartir con nosotros esa noche mágica.

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Noches: sueño y energía

imagePara mí, la noche es sagrada. Antes más de lo que me gustaría que fuera ahora.

Desde mi experiencia, veo dos tipos de noches ideales. El primero, es un espacio en el que…

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Encuentro en Cuernavaca (sueño invitado)


Les comparto un sueño-encuentro, cortesía de mi hermana:

Recuerdo que la última vez que te vi, ambas despiertas, fue antes de una catástrofe provocada por mí misma; han pasado tres meses y ayer noche te vi de nuevo, pero en el plano astral.

Hablamos y me dijiste: “Yo paso por ustedes y nos vamos a Cuerna”, y te conteste que sería magnífico, que allá podría enseñar a Diego a nadar. Después de eso, sentía mucho estrés pues no estaría lista a tiempo ni con las cosas que pensaba llevarme al viaje.

Pero finalmente llegamos: el lugar lindo, abierto, tranquilo, verde… Diego, tú y yo.

¡Creo que ya te extraño mucho! Gracias por visitarme en mi sueño.

(Ohh, I miss you too).

http://instagram.com/p/Wp-tDWvem3/

El tiempo absoluto y la línea directa (sueño)


Sueño, realidades…

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Hace poco que volvieron mis sueños, después de una larga sequía. Entonces, pesadillas de muerte; entonces, persecuciones de asesinos; y yo, ocultándome para proteger mi vida. Todo eso.

Pero lo que pasó anoche… Tengo que obligarme a ponerlo en palabras porque pienso que es importante, esencial. Creo que entendí un mensaje superior sobre cómo funciona esto: la vida, la muerte, el mundo.

Dormía, en un sopor profundo. Quizás esto podría ser atribuible al delirio de la enfermedad, pero nada de esto lo he inventado. Soñaba. Y advierto que las imágenes son lo de menos: lo importante es el sentimiento.

Subía las escaleras hacia un lugar lleno de seres, lleno de cosas. Un supermercado, podrían llamarlo. Pero no.

En lugar de gente, había espíritus. No eran personas de carne y hueso. Había seres que eran muerte y uno de ellos me hablaba directamente. Su rostro tomó la forma de una calavera, para que…

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La caída (sueño invitado)


Les comparto el sueño reciente de una amiga escritora, andreascorbutti (lean su blog en andreascorbutti.wordpress.com):

Esto fue un sueño o un fragmento, no lo sé, que se tornó en pesadilla cuando desperté.

Estoy con mi hijo pequeño de dos años en el campo, hace un buen día soleado, cielo azul claro, respiro tranquilidad, silencio, un día estupendo, una profunda quietud. A mi alrededor, una gran explanada; el suelo, una fina tierra de secano; cerca nuestro, unos hierbajos altos.

Me doy cuenta de que mi hijo no está a mi lado, va corriendo hacia los hierbajos. Me da miedo que encuentre arañas, pero disfruto lo contento que va. Entonces, me percato de que tras los hierbajos hay un cortado en el suelo; parece un precipicio. Me asusto, lo llamo. Se detiene. Voltea su cabecita, sonríe y sigue corriendo. Yo corro tras de él, lo llamo gritando: «José, nooooooooo». Él no se detiene, cree que estábamos jugando. Se ríe a carcajadas.

Cuando estoy a punto de agarrarlo, mis manos van mucho mas por delante que mis pies, caigo al suelo, veo el vacío: mi hijo esta cayendo por el vacío. Me mira; está cayendo y se aleja yendo hacia abajo.

Entonces, me incorporo. Estirando mis brazos por sobre mi cabeza, junto las palmas de las manos y me lanzo de cabeza por el precipicio. Voy tras él, la pared de la montaña pasa a gran velocidad ante mis ojos, lo estoy alcanzando, tengo que ser precisa, tener puntería, si lo adelanto mientras caigo ya no podré cogerlo. Mi cuerpo pesa más que el suyo, no sé qué distancia nos separa. Siento que floto, pero voy muy rápido.

Veo que lo estoy alcanzando y llego, lo abrazo. ¡Dios, cómo lo amo! ¡Lo tengo en mis brazos! ¡Lo tengo! Pero el suelo se aproxima ¿Qué hago? El hacer cálculos me desanima y tiempo no tengo, concluyo que cuando falten un par de metros para llegar al suelo, lo lanzaré con todas mis fuerzas hacia arriba y le restaré velocidad a su caída y si cae sobre mí, amortiguará. No tengo tiempo para razonar. Con todas mis fuerzas, lo lanzo. He impactado, he sentido un crujido dentro de mí. No puedo respirar, me asfixio, no me puedo mover, no veo, no oigo, me pierdo, siento impotencia. Mi hijo se mueve encima de mi, necesita ayuda, nadie sabe que estamos ahí.

Entonces despierto.

Y cuando desperté no podía moverme. Pero mi hijo estaba sano y salvo en su cuna. Me dolía todo el cuerpo, y tuve que hacer un gran esfuerzo para conseguir respirar.

Sobre andreascorbutti y los sueños:

Me encanta dormir para ver que sueño. Siento que tengo varias vidas: una, la que vivo, y otras, las que sueño. Cuando abro los ojos, sé que he soñado y conforme voy cogiendo presencia de ánimo voy olvidando el sueño, hasta que soy persona y entonces me doy cuenta de que ya no me acuerdo. Por suerte, algunas veces no lo olvido.