Dos mil ángeles y el mío (sueño)


Me miro en el espejo por séptima vez en la mañana:
mi cabello se tiñe del color de mis ojos ahora oscuros,
más pálida hoy que ayer.
Nada detrás, nada delante.

La jaula de plata me lleva al subsuelo.
¿Nadie?

Siguiendo mis pasos, él:
torso desnudo, porte altivo, rebelde,
alas enormes azul celeste,
ojos fulgurantes en la bruma,
bello.

Camina invisiblemente silencioso tras de mí,
mira fijamente.
Me detengo – se detiene.
Busco a mi amante;
me escucha mi amante.
Sigo, sigo.
Un abismo se abre a mis pies
mientras prendo un cigarrillo.
Lo apago en él para apaciguarlo.
Se cierra. Camino.

—Memoria imperecedera,
recuerdos que no mueren—. Sigue leyendo

Maldad (poesía)


Es un campo helado
un atardecer rosado
mansas nubes
soledad

Es un bosque blanco
cubierto de nieve
ramas secas
soledad

Es un claro desolado
perdido en tu mente
nubes rosas
soledad

Y en él, un rojizo rastro
dejado por la sangre
sobre nieve:
maldad

(No quieres ir
allá) Sigue leyendo

Asesinato planeado (sueño)


Estaba dicho y todos lo sabían: Iban a matarme. Era necesario. Era una lucha de poder en la que yo no tenía nada que ver, pero aun así…

Como la hija del presidente, mi muerte era necesaria para poder culpar a los terroristas de ello y así desatar la guerra, pero sería la gente de mi padre la que daría el golpe. Y él era quien había dado la orden de sacrificarme.

Habían dado a mis asesinos una lista con los horarios y situaciones en que yo era más vulnerable: las horas en que dormía en mi cama con la ventana abierta, las noches en que regresaba a casa por aquella oscura y solitaria calle. Sólo era cuestión de tiempo y yo esperaba y esperaba, entre nerviosa y resignada.

Encontré a algunos conocidos en la calle. Tras saludarlos, les pregunté si ellos sabían que yo estaba condenada a morir. «Sí». Y que qué opinaban al respecto. «Así es la vida, dear».

Y a esa sensación de inquietud constante y rabia contenida, se sumó el sentimiento de traición por parte de todos los que conocía.

Ahora no me quedaba más que esperar.

Víctima (poesía)


(Publicada originalmente en Salto al reverso)

Avatar de Carla Paola ReyesBLOG SALTO AL REVERSO

Sal de allí, le dijeron.
Y ella dijo no.
Alza los ojos, pidieron.
Y ella los clavó en el suelo
más fuerte, más,
como una estaca de acero,
como si con ello
pudiera evitar
la entrada de ellos
los lobos,
la invasión de su cueva,
el final.

¡Atrás!,
pensó que dijo
con todas su fuerzas,
con suma autoridad,
en medio de un grito
sonoro y severo,
fugaz.

Pero no.
Para entonces
ya no tenía garganta
con que gritar
y un hilo carmesí
corría entre los colmillos
del feroz lobezno
que la alcanzó primero.

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Señor, en mis duelos


Día 15 – NaPoWriMo

En la caída de los pasos inmisericordes sobre el suelo
del que va caminando firme, pero lento,
hundiendo y lastimando la hierba al nivel de la tierra,
descubrí la forma en que te he huido
y cómo te he estado abandonando, Señor, en mis duelos,
y en las luchas de las cálidas tormentas del destroce,
y en las nubes de humo de mi aliento de perfume.

Toma mis dos manos, Señor,
arrástrame en la arena hasta que pueda yo seguirte
con los pasos ligeros y piadosos del que desea llegar temprano,
del que sin bendecirlo tampoco maldice el suelo que está pisando.
Abrázame con fuerza que ya ningún abrazo me queda
desde que he perdido el contacto de otras almas y otros cuerpos.
Despiértame, que ya me he agotado del descanso
que he tomado en las treguas de mis guerras.
Levántame y no permitas que yo te dé la espalda.
Bendíceme y déjame que libre mis batallas.

http://instagram.com/p/H-WZjxPepG/

Foto: Carla Paola Reyes
Entrada original: https://crissanta.com/2008/09/18/senor-en-mis-duelos/
(NaPoWriMo: 30 días de poesías / NaNoWriMo: una obra en 30 días)