Allá te quiero (poesía)


Allá te quiero, te lo prometo:
más allá de las cosas y los objetos,
donde sea una playa, donde no haya nada,
después de la gente, cuando te hayas ido,
luego del presente, aunque hayas huido,
después de la vida
y aún cuando la muerte
nos haya redimido.
Allá te quiero, te lo prometo.
Allá te quiero, te lo prometo. Sigue leyendo

Un rezo desesperado (sueño)


(Soñé que) rezaba frente a un altar frenéticamente:

—¡Dios mío, sálvanos! ¡Dios mío, ayúdame! —repetía una y otra vez.

La oscuridad era interrumpida por los rayos y los truenos resonaban en la tormenta. Y yo seguía rezando como poseída.

Al final, cuando no había ni un indicio de luz entre las tinieblas, salí a la calle. Supe que era el momento de Sigue leyendo

Viaje (relato y sueño)


Revisando viejos papeles, encontré esta mezcla entre relato y sueño, escrito hace 10 años para una página de cuentos ya desaparecida llamada PH Cuentos (saludos, ‏Prudencio Hernández). Creo que aún aplica para un diario de sueños como éste.

Viaje

Sí, es cierto que rezaba sin respuesta cada noche y también es cierto que dormía arrinconada en la orilla de la cama, esperando en vano a que él llegara. Así es que esa mañana no esperaba encontrar nada distinto, sólo lo de siempre: un silencio divino y el vacío en mi cama.
Pero no. Abrí los ojos y allí estaba él, acostado junto a mí. Sigue leyendo

Useless, pointless (sueño)


reloj arena

A veces, no es tanto que sueñe con que tengo que ir a buscar ese reloj que perdí hace años y volver antes de que todos se vayan, o con que abofetee al hombre que sabía que yo estaba condenada a muerte y no quiso decírmelo, o con que tenga que huir sin cesar de mis asesinos durante (lo que a mí me parece) toda la noche.

A veces, lo que más me puede es la sensación de que todo lo que hago en los sueños es completamente inútil —useless, pointless— (justo como en la realidad).

(¿Is it?)

Reloj de arena


Jamás existió el tiempo,
ni el posible presente,
ni el ayer.
Sólo fue
un reloj de arena
que se deja disolver

(entre mis piernas).

Sólo fue el tiempo robado
al desesperante tic tac
de los relojes de tu infierno
y de mis escaleras.

Nunca fue el tiempo,
ni el otro, ni tú.
Nunca fueron tus manos,
fui yo
la que eligió la ruta a la nada,
el reloj sin mañana,
el futuro sin esperanza,
el perdón.