Achtung


Careful with that axe, Eugene.
«
No puedo contra el azul oscuro».
—No sigas el agua que bordea
el verde de las agujas de los pinos.
«But that’s only a ‘breakfast’!».

Careful with that axe, Eugene.
»No sigas por la senda
a un alma que no comprenda.

* * *

Careful with that axe, Eugene.
»Y, no sigas por la senda
a un alma que no comprendas.

 

Verano


Hubo un verano
en que corrí descalza
con las piernas rotas,
laceradas.

Hubo un verano
en que arrojé mis ojos
a un pozo,
y luego vi el dolor ajeno
a diario.

Hubo un verano
en que abrí y cerré
—con mis propias manos—
todas las puertas
que ardían al rojo blanco.

Y hubo días de ese verano
en que arrojé de nuestra casa
a propios y extraños.

Hubo un verano
que pensé que había durado años,
que sigue durando.

Hubo una tarde-noche
irrecordable de un verano
en la que —apenas me entero—
él me estuvo esperando.

Salmo 69


Perla en el bosque II


[Al bosque,
convocada
por una pregunta
años postergada].

«No me anegue la corriente de las aguas»,
pienso mientras siento
el océano dentro
subir desde mi centro.

Cuando él,
arrodillado,
sus manos sobre mis caderas,
mirando/esquivando
mis ojos lejanos,
exclama/cuestiona:

—¿Qué es lo que has dicho,
desdichada?

»¿Han sabido acaso
que me amabas?

«¡Que me trague el abismo!».
«¡Que el pozo cierre sobre mí su boca!».

Tiemblo mientras afirmo.

Y entonces veo el torrente
infiltrarse dentro del bosque
en forma de río.

Bebé


Me atraes hacia ti,
cabeza con cabeza:
descubriste que me puedes abrazar
si me jalas las orejas.

Ojos contra ojos,
boca contra chupón,
nariz contra nariz,
corazón contra corazón,

soul against soul.

Te hice un beso esquimal
y te echaste a reír.

Y pensar

que pensé que te perdí
cuando quise que te fueras,

que pensé que no vendrías
cuando no quise que vinieras
y luego cuando sí.

Pero te encontré en la pradera…

Te pensé estrella
y eres sol.

Te pensé abstracto
y eres materia.

Me pensé piedra
y soy ternura
(aprendida).

Nos pensé muerte
y somos vida.

¿Me has perdonado?

Pero ¿y ella?

«Selfie zzz», por Crissanta.

Mexicana


Amor, ¿te llevaba en dónde?
En las groseras orillas de las carreteras
mexicanas,
hacia la vegetación exuberante
entre la cual yo quería huir;

en las profundidades de los caminos
mexicanos,
sembrados en cuadrícula o
dejados en nopalera a la deriva.

Te llevaba en mí,
hacía aquella casita en medio del campo,
al escape siempre añorado,
al refugio solitario.

Te llevaba allí
a entregarte a mí.

V (Perséfone)


Originalmente publicado en Salto al reverso.

¿Dónde se hospeda
la violencia?
¿Dónde habita
luego de que sale
de la gente?

Cuando no puede volver al origen,
se aloja en la mente
de quien no comprende.

ESCENA EN DORADOS

«Sol en tormenta» por Crissanta.

Cuando tú vas, yo ya he vuelto,
aunque nadie quiera hablar de ello.
Ni siquiera yo; lo acepto.

Antes de ser valquiria,
Atalanta, Artemisa,
fui la koré, Perséfone,
en doncellez desvalida,

La mirada de soslayo,
el insidioso comentario
precedían…

… al arrebato,
la ventisca,
la ira de Hades
en la mesa de la cocina.

(No hay suficiente valeriana
árnica, pasiflora o lavanda
que basten en esta vida).

Y además, después, el rapto
—los raptos—;
las visitas al Inframundo
cada sequía.

Cuando ellos van, yo ya vuelvo.
Sin venganza, con heridas,
con la lección aprendida.

«Oh, my dad loved that song,» I said.