Reja (sueño)


Estábamos aún en cama cuando oí que tratabas de abrir la puerta para irte. «No, un último abrazo…», pensé, contenta, saltando de la cama.

Mi ventana mostraba un paisaje distinto, edificios rojos, un cielo despejado y puro. Quizás ahí debí haberme dado cuenta…

Pero llegué a la sala y estabas junto a la puerta. Había algo color rosa mexicano en tus ropas. Me acerqué y noté que estabas un poco atribulado.

—Quería irme, pero tienes que abrirme la puerta.

—Sí, ahorita lo hago, pero ven, ¿ya desayunaste? Tómate un café.

Arreglaste toda la cocina, trataste de dar orden a lo que no lo tenía, limpiaste todo lo que pudiste y yo aún así no quería dejarte ir. Tu voz, en el tono rasposo de siempre, tu rostro…

—¿Café?

Metal. Te serví una taza, te senté a la mesa. Me dijiste:

—Mira —Me mostrabas videos de ella, que acaba de irse, sonriendo y rodeada de nuestros niños—. Tengo que ir con ella.

«¿Es que acaso tengo yo el poder para impedirlo? ¿para retenerte, A…?», pienso ahora, ya despierta.

Y no, no te abrí la puerta.

Una reja de metal te impide la salida hacia esa meta.

No puedo, no puedo aún quitarme de encima el llanto que no lloré, resignarme sin una explicación, dejar al aire la confidencia cuyos detalles he perdido en mi memoria, olvidarme de que rompiste nuestro silencioso pacto, aquel sobre el que estabas tan preocupado, dejar de sentir la traición, el abandono (yo sé, infundado).

Pero tengo que… Ninguna reja mía debe hacerte daño. Estaré trabajando.

(Pendiente)

Líneas, lirios


Avatar de Carla Paola ReyesBLOG SALTO AL REVERSO

«Lirios», fotografía por Crissanta.

Silencio absoluto;
no me atrevo a quebrarlo.

Al final, no tengo fuerzas
para soltar tu mano.
Tampoco tengo tiempo
para estrechar el abrazo.

¿Qué es el tiempo?
¿Una hora, un espacio?
¿Un continuo?
¿Un momento prolongado?

Es mi mano en tu mano,
es un cuarto blanco,
es un lirio morado.

Son líneas
que comenzaron,
que terminaron.

En una llamada,
en un primer llanto,
en un fiero incendio,
en un arrebato.

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Fracaso


En cualquiera de sus ojos
veo reflejado mi fracaso,
en los de ella, en los de él,
en la forma en que soltaron mi mano.

Esta vez, esta vez
no puedo ocultármelo.

No tenía excusa
en aquel verano:
¿Qué dirá Celesta?
¿Qué dirá Alejandro?

¿Y qué dirá aquel
por quién más he intentado
a l g o?
¿Qué dirá desde su muerte
sobre mi supremo fallo?

…

Y ahora esos nuevos ojos,
los del fuego morado,
me lo señalan
con un monosílabo,
en un reproche velado.

Lo intenté, lo intenté;
fracasé, fracasé.

Esta vez
no puedo ocultármelo.

Invocación


«Be with me»,
yo también exclamo.
Más no sé si la invocación
dará resultado.

Soy responsable de mí,
responsable de todos,
no hay descanso.

¿Acaso ellos velan por mí?
¿O es al contrario?

«Be with me».
La llama en la madrugada.

«Be with me».
Los llamo en la madrugada.

Pero si, por piedad,
atendieran mi llamado:
solo pido
pasar este trago
sin abatimiento,
sin amargura
sin tanto daño.

1 1/2


Cielo invernal,
límpido,
índigo.

No puedo verte,
estés donde estés.

La mariposa blanca
me habla en su vuelo.

Mi sollozo amargo
queda en silencio.

Pero las lágrimas corren
sobre mi rostro.

Vida/muerte.
Me oculto de todos.

Ven.

——

«Oh, my sorrows,
sad tomorrows
take me back to my own home.»

«Oh, my crying (Oh, my crying),
feel I’m dying, dying,
take me back to my own home.»

Altar


Te tengo un altar
perenne,
oculto de todos,
al frente de ti.

Cada día
hacia las tres
enciendo una vela
de luz cálida
como lo fue tu alma
hacia mí,

como lo fue tu alma
que se apartó de mí.

Todo es blanco
al despertar:
el amanecer,
el silencio,
la paz sin ti,
la nostalgia de ti,
el amor,
la desesperanza
sin fin.